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domingo, 22 de mayo de 2011

OBSERVO




"Nuestros ojos ya no serán nuestros ojos"



Finalizaba mi último post, titulado COMPRO, pronunciando la frase ‘imagínense todo lo que está por llegar’, haciendo referencia a cómo el cocktail explosivo de la combinación de Realidad Aumentada, Geolocalización y Compra Colectiva afectaría al hábito de compra . Algunos lectores me comentaron que mirase de ofrecer mi visión más allá de las fronteras del consumo, que diera mi punto de vista y perspectiva de cómo este cocktail, con la totalidad de sus ingredientes o parcialmente, podrá afectar a nuestras vidas más allá del poder de compra.



Es difícil realizar una predicción de cuantos cambios vamos a sufrir en nuestra vida cotidiana con el uso de estas nuevas tecnologías, pero diría que sí existen algunos indicios, algunas bases o pilares, que nos permiten dibujar algunos escenarios posibles, así como cifras alrededor de esta industria que empiezan a escandalizar por su rápido ascenso. Parte de estos escenarios de futuro, ya lo reflejé en el post ENTRETENME o en el propio COMPRO.



También debo decir que estos cambios venideros, no serán tan radicales a corto plazo como para condicionarnos replanteamientos de hábitos. Siempre tendremos la posibilidad de elegir si queremos utilizar o no dicha tecnología, o decidir si querremos continuar observando nuestro alrededor de la misma forma que lo hacíamos: haciendo turismo leyendo nuestra guía, comprando ropa de la forma tradicional y simplemente mirando los escaparates o seleccionando un restaurante al azar, nada nos impedirá mantenernos en nuestros orígenes de nostalgia. La clave no está en cuánta tecnología o información tenemos a nuestro alcance, sino cuanta de ella nos hace la vida más fácil. Como decía el escritor y periodista Josep María Espinàs en una columna reciente de El Periodico, haciendo referencia a que todavía continua escribiendo con máquina de escribir: “No necesito ordenador. Eso es todo. Creo que es sabio no tener lo que no se necesita.”, espléndida frase, cuantas veces hacemos caso omiso a dicha afirmación, simplemente tener lo que no necesitamos.

Pero si verdaderamente queremos empezar a introducirnos en este viaje de descubrimiento, no necesitamos nuevos paisajes como decía el escritor Marcel Proust, necesitamos nuevos ojos, necesitamos una nueva manera de observar y de percepción.

UNA NUEVA VISIÓN

Continuando con el anterior post, comentaba la visión de Michio Kaku o Ray Kurzweil sobre la utilización de los cristales de las gafas o incluso unas lentillas que servirían de pantallas para completar la información que el mundo real transmite. No estamos hablando de una futura visión, sino de una realidad.

Un grupo de ingenieros, encabezados por Babak Amir Parviz de la Universidad de Washington ya presentó en el 2008 una versión inicial en la Conferencia internacional sobre sistemas mecánicos microelectrónicos, denominándolo Bionic Eye. Estaríamos hablando de las primeras lentes de contacto electrónicas, compuestas por un circuito electrónico y varios diodos LED emisores de luz.




Según sus creadores, el dispositivo tendría múltiples aplicaciones. Por ejemplo, los videojuegos podrían incorporar las lentes de contacto para que los jugadores se introdujeran completamente en los mundos virtuales sin necesidad de estar inmovilizados y, para las comunicaciones, la gente podría navegar por Internet mientras camina, en una pantalla virtual que verían sobre cualquier fondo, y que nadie más podría ver al estar situada dentro del ojo.

Parviz señala que se podrían encontrar muchas más aplicaciones, en las que los ingenieros ni siquiera han pensado, porque sus esfuerzos se dirigen sobre todo a poner a punto la tecnología básica, y asegurarse de que ésta funcione y sea segura.

A pesar de los avances que se llevan desarrollando en esta materia en estos últimos tres años, hasta llegar a su comercialización a gran escala todavía estamos en vías de desarrollo. Mientras llega, tenemos la nueva generación de móviles que incorpora pantallas 3D y con visor de Realidad Aumentada, entre ellos el nuevo móvil Android LG Optimus 3D.

No sólo será el primer móvil con cámaras 3D y pantalla 3DS sin gafas, sino que será el primero en salir con un visor de realidad aumentada tridimensional que en principio será exclusivo para LG en sus primeros meses de lanzamiento.

Con esta terminal, empezaremos a tener una visión de lo que acontece a nuestro alrededor con una gran capa de información complementaria. No sólo podremos observar qué comercios, entidades bancarias o amigos tenemos a nuestro alrededor en 3D, sino adentrarnos en cada uno de los mundos y observar qué valor nos ofrecen.




La imagen del nuevo LG que muestro, nos ofrece algunas pistas de cómo tendremos una visión diferente de nuestro entorno: un lugar donde dispondremos de acceso WI-FI gratuito, dos establecimientos donde podremos comer pizza o hamburguesa y ver qué recomendaciones tienen, un amigo nuestro que está conectado a Twitter, el National Museum con toda su información o incluso hacia donde se dirigen los dos autobuses que tenemos en su imagen y cuánto tardará el siguiente en llegar.

Ahora bien, ¿Qué encontraremos en él que nos induzca a cambiar nuestros hábitos? En primer lugar, opciones que se integrarán como las de Groupon Now –actualmente en pruebas exclusivamente en Chicago y pendiente de extenderse a todo el mundo-. El gigante de compra colectiva ha lanzado su nueva iniciativa que se dedica a emitir ofertas en nuestro móvil dependiendo del lugar donde estemos. Ofertas que perecerán en unas pocas horas.




Por decirlo de alguna manera, en la imagen superpuesta de la pantalla del LG, observaremos también las ofertas que tiene GAP (en el lado derecho de la fotografía) y que finalizan en menos de una hora y que llegan hasta un 70% de descuento. Se preguntarán, ¿pero esto mismo no lo puede mostrar el escaparate? Podría hacerlo, pero la clave está en que no sólo la pantalla del LG nos ofrece las ofertas que tenemos del comercio GAP, también lo hará de Calvin Klein que estará a 100 metros, de Dolce Gabbana que estará a 150 metros o de Victoria Secret a 200 metros. Y así sucesivamente irá cambiando nuestro entorno.


Observaremos si nos interesa entrar en el National Museum, ya que tendremos posibilidad de observar algunas de sus exposiciones itinerantes desde nuestro móvil, y escuchar qué representa cada una de las obras expuestas, datos del pintor o escultor, vida que llevó y qué le inspiraba la obra.


Según nos vayamos acercando a alguno de los monumentos más representativos de la ciudad iremos escuchando su historia, cómo lo crearon, y qué otras obras del autor existen en la ciudad, etc…


Todo lo detallado hasta el momento es una realidad que estará disponible en pocos meses, diría que en menos de un año. La combinación de todos estos elementos con las aplicaciones (Apps) que hoy en día ya podemos tener en nuestro smartphone pueden ser determinantes para pensar en un escenario paralelo, y si no valórenlo y júzguenlo por ustedes mismos en cómo me imagino cualquier día de la próxima semana con las apps disponibles en mi dispositivo:


¿REALIDAD O FICCIÓN?


Me desplazo de Madrid a Barcelona en coche. Al no disponer de GPS en el vehículo, utilizo mi iphone para dicha función. Necesito repostar, y no lo hago en cualquier estación de servicio, con la app GasAll, encuentro la gasolinera más cercana y con el combustible a mejor precio. Al llegar a Barcelona, estaciono el coche ligeramente retirado del centro de la ciudad. Para recordar su ubicación, utilizo la app CarFinger, que me indicará a posteriori donde tengo aparcado el vehículo y cómo llegar a él. Necesito desplazarme al centro de Barcelona para mantener una reunión. Como exactamente no sé mi proximidad, utilizo la app de Transports Metropolitans de Barcelona que incorpora realidad aumentada, por lo tanto voy viendo mientras camino que opciones de transporte público son más idóneas para mi lugar de destino así como cuánto tarda el autobús que debo coger. Una vez relajado en el autobús, voy escuchando el Podcast del último programa de Redes de Eduard Punset. Si alguna de las ideas del programa me interesa, la anota en la Moleskine instalada en mi iphone, o si es un fragmento muy extenso, grabo una parte.


Llego a mi destino, tal vez con demasiada antelación, miro en Foursquare o Layar alguna promoción cercana de desayuno, encuentro un local a cien metros, con recomendaciones interesantes de su American breakfast, y opiniones positivas de un amigo mío que estuvo hará dos semanas. Aprovecho para leer un diario económico, ya que en el autobús me ha dado tiempo para mirar las apps de los diarios Expansión, La Vanguardia, USA Today y Time. En una de las hojas del diario, veo un artículo interesante, lo fotografío con la app Genius Scan, que me la almacena en una resolución idónea para su lectura.




Salgo de la cafetería y me dirijo a mi reunión matutina. Subiendo el ascensor de la compañía, miro la orden del día de la reunión en mi móvil. Una vez en la reunión con el cliente repaso los puntos a tratar directamente desde mi móvil, y voy tomando nota de algunas cuestiones con el teclado flexible bluetooth que llevo conmigo.


La reunión ha sido satisfactoria. Tengo todavía tiempo hasta la siguiente reunión. Aprovecho la cercanía de El Corte Inglés, necesito comprar un CD para regalo. Mientras subo las escaleras mecánicas del centro, escucho una canción en el hilo musical del local que desconozco pero que me gusta. Activo la app de SoundHound y en siete segundos me detecta su título. Tengo la posibilidad de comprarla en iTunes o incluso de escuchar su letra.


Una vez llego a la sección de Opera donde se encuentra el CD que busco, cojo el CD y escaneo con mi smartphone su código de barras a través de la app ShopSavvy. El móvil me dice que en el FNAC que está a 600 metros tengo el mismo CD en promoción y 8 euros más económico. No me da tiempo, decido comprarlo igualmente. Me viene a la memoria que debía comprar otro producto en dicha sección, miro la app iLista y es cierto, debía comprar otro CD.


Una vez realizadas ambas compras, me desplazo a la siguiente reunión. Me comunican que el cliente tardará en llegar unos quince minutos, así que para desconectar brevemente, me dedico a jugar a la app Paper Toss, un juego que simplemente consiste en lanzar papales a una papelera. Dicho juego, con un precio de 0,99 dólares lleva 22 millones de descargas y ha estado recomendado en Facebook casi quince millones de veces.


Al salir de la reunión, y ya llegado el mediodía, debo llamar al cliente con el que he quedado para comer para confirmar la cita. Busco en las apps de Restalo, Atrapalo y ElTenedor qué mejor oferta tengo. Encuentro un restaurante de cocina creativa con su menú degustación al al 50% de descuento. Reservo automáticamente y le reenvío con la misma aplicación el lugar y hora al cliente.


Mientras tanto, recibo una alerta de Starbucks notificándome una nueva clase de café que han sacado al mercado, y que puedo degustarlo a 300 metros de donde estoy. Miro el reloj, queda tiempo, me vendrá bien un lugar físico para trabajar.


Ya en Starbucks, caigo que no tengo todavía reserva para pasar la noche. Miro la app de Sol Melia así como la de Booking.com, Trivago o Hotels.com. Encuentro una oferta de un cuatro estrellas por la zona a 50 euros y recién inaugurado, perfecto. Paralelamente, aprovecho para mirar emails. Recibo un documento en pdf, lo miro con detalle.

Finalizo algunos temas en la cafetería (Starbucks es de todo menos una cafetería) y me desplazo a mi almuerzo, al llegar un poco antes de lo previsto, decido mirar la carta de cocteles. Al no indicar mucho detalle, consulto mi app de Yo:Barman y decido pedirme uno sin alcohol pero con una combinación interesante. Nos disponemos a comer y me acercan la carta de vinos. Selecciono uno pero dudo de la calidad de la añada indicada, así que miro la app Añadas para teóricamente garantizar el éxito. Excelente. Decido fotografiar la etiqueta para recordarlo, con la app Wine Notes puedo anotar otros aspectos del vino, más allá de su etiqueta.

Continúo después de la comida con diversas reuniones. Son las 18:30h y hasta las 21h que tengo nuevamente una cena, decido mirar la app del Museo Picasso para ver las obras destacadas de la exposición temporal y decidir si me acerco nuevamente a visitarlo.

Después del tour por el museo, me retiro al hotel a finalizar algunas reflexiones. Entre tanto, realizo el mismo proceso anterior para reservar restaurante para la cena que tendré con un amigo. Ahora toca un japonés. Nuevamente llego con antelación, y alineado con el entorno y ya con ganas de desconectar, me pongo a jugar con la app de Sushi Chain que lleva por objetivo y según unos ingredientes que te muestran, ir preparando los diferentes platos para los comensales sin que estos lleguen a enfadarse. Debo parar la partida, llega mi amigo. Observo en la carta nuevos platos, así que miro la app Sushionary que me va informando del contenido de cada nuevo plato. Bromeamos, reímos y hablamos de sentimientos y emociones, ambos aspectos –por suerte- todavía lejanos a la tecnología.

Llego al hotel, toca descansar, quiero ver las noticias pero el televisor no funciona, seguramente la instalación todavía no está testeada, evito reclamar. Miro en el iphone la grabación de la última edición de las noticias de TVE, me quedo dormido, todavía se hace complicado ver más de cuatro minutos en una pantalla de 3,5 pulgadas.

Duermo, descanso, sin haber vivido ningún sueño durante el día, ¿Realidad o Ficción? Para nuestra suerte, todo certero, posible a día de hoy desde cualquier smartphone. ¿Se atreven a probarlo?.

“La ciencia no sirve sino para darnos una idea de cuan vasta es nuestra ignorancia”, Félecité de Lamennais (1782-1854) Escritor religioso francés.

lunes, 18 de abril de 2011

COMPRO (SEGUNDA PARTE)





COMPRO se dividirá en tres posts. Aunque los posts de INERCIA suelen tener una dimensión bastante larga, he preferido centrar la atención del lector en tres reflexiones por separado, con el objetivo de profundizar en cómo se verá alterada nuestra forma de comprar en los próximos años. Espero que disfruten.


LA SEDUCCIÓN




Tengo una lista de tendencias-conceptos-sectores que posiblemente me equivoque, pero existe muchos números que triunfen, no todas obviamente, existen escenarios inciertos y muy condicionados por el entorno. Algunos de los que he denominado 30 List, son extremadamente obvios en su capa inicial: la nanotecnología, los videojuegos, la industria 3D, Wellness, Futbol, Brasil, Eco-world, Social Media, telefonía móvil, etc… así hasta treinta que componen mi lista. En estos, la clave estará en superar la primera capa y rascar un poco más para detectar las verdaderas oportunidades, que puedo garantizar que existen.




En 30 List, como se imaginarán y como continuación del anterior post, existe uno por el que haría una apuesta fuerte: la geolocalización. Y otro todavía más fuerte: la realidad aumentada.



Centrémonos inicialmente en el primero, el segundo formará parte del siguiente post. Actualmente en el mundo están accediendo como usuarios habituales a servicios de geolocalización cerca de 500 millones de personas. Considero que el boom de la telefonía móvil, será un factor que ayudará a que esta cifra se triplique en los próximos cinco años. Cuando hablo de geolocalización, lo digo como término que hace referencia a conocer nuestra ubicación geográfica automáticamente. No nos engañemos, la geolocalización es un medio, es una tecnología, no el fin, de aquí que ya empieza a estar extendido el concepto de geomarketing, que como se pueden imaginar no es otra cosa que el marketing unido a la ubicación exacta de dónde estamos. Estimamos que la geolocalización favorecerá la aparición de un nuevo y gran catálogo de servicios y oportunidades de marketing mucho más focalizadas y por tanto, efectivas. Foursquares y Facebook Places ya están posicionándose.



Si además, unimos la geolocalización con la realidad aumentada, que dará toda clase de información sobre el mundo que nos rodea en tiempo real, nos encontramos en el escenario idóneo para disparar la imaginación. Ya estamos muy cerca y nunca mejor dicho. Básicamente buscamos descubrir qué tenemos cerca, y dependiendo de dicho escenario, decidimos si compramos. Me fascina tanto la promesa como la actual realidad palpable. Quiero saber qué tengo cerca que me interese, pero primero que me llene, que me genere curiosidad-necesidad y ‘te daré’ aceptación. Quiero que me convenzan, y decidir qué hacer. Esto ya es una realidad, y lo verán muy claro en el siguiente post, la tercera y última entrega de COMPRO, pero de momento vayan tomando nota de lo que afirma José Antonio Muñoz, presidente de la Asociación de Marketing Movil: “mucha gente, sobre todo en EE.UU., ha adoptado costumbre de antes de salir de compras, comprobar si hay descuentos cerca.”




Nuestros hábitos de compra hace tiempo que han cambiado. Desde el inicio del comercio electrónico, nuestros hábitos de compra han cambiado, obviamente, no para todos los productos. Empezamos a finales de los noventa siendo sensibles para comprar a través de Internet objetos que denomino de ‘no-riesgo’: libros, CDs, películas, etc… después fuimos subiendo el listón con aspectos un poco más mayores (eBay), apostamos incluso por prorrogar extensiones de búsqueda (ya no nos conformábamos con buscar el mejor precio entre por ejemplo, seguros de coches, sino que acabamos adquiriéndolo en la red) hasta llegar a realizar ciertas compras de envergadura. En este periodo, estos quince años de crecimiento, han servido para perder el miedo a la compra on-line, y aunque la banca todavía tiene un gran reto en cuanto a garantizar ciertas operaciones, o a innovar en dicha línea, el camino recorrido permite tener un escenario esperanzador.




Ahora nos encontramos con otra revolución donde la tarea difícil no se encuentra en la tecnología, que ya existe, sino en la divulgación, que es crítica. Queremos creer que hace tiempo que el teléfono móvil ha dejado de servir exclusivamente para realizar y recibir llamadas o enviar/recibir sms. Posiblemente hayamos avanzado en que el móvil también sirva para escuchar música o todo hay que decidir, gracias a Blackberry inicialmente, en que también sea utilizado de forma extendida para leer y enviar correos electrónicos. Pero de aquí a que sea una herramienta potente que nos acompañe en nuestras vidas y que tengamos una ‘absoluta dependencia de movilidad’ más allá de las llamadas, considero que todavía queda un largo recorrido para llegar a generar killer applications. Ni el estruendo movimiento iphone, ni que las redes sociales estén en boga, ni el amplio abanico de más de 300.000 Apps están acelerando el paso al ritmo que nos gustaría –soy el primero que me incluyo en este decepción-. Un ejemplo de esta afirmación la tenemos en un reciente análisis de usabilidad que ha terminado confirmando lo que sospechábamos: cada vez somos menos exigentes al descargar apps y apenas reparamos en ellas una vez en nuestro dispositivo. Según la firma Localytics se estima que un 26% de las aplicaciones descargadas son abiertas una sola vez.


Esta lenta evolución no nos debe impedir ver el horizonte y las posibilidades de combinar inicialmente la Realidad Aumentada con la geolocalización, al contrario, la madurez que necesitan vendrá dado por el lento crecimiento.



A este sugerente cocktail de la combinación de Geolocalización y Realidad Aumentada, creo que todavía le falta un ingrediente con el objetivo de que tenga un sabor intenso, explosivo, característico y diferencial. Ese ingrediente se llama compra colectiva online.




Traje a medida tejido Loro Piana por 99€, Masaje a elegir por 19€, Menú mediterráneo para 2 a 36€, Curso de inglés online al 92%, Tu reportaje de boda low-cost, cocina de autor por 25€, 10kg de Naranjas por 5€, Collar Swarovski por 49,9€ y así un largo etcétera de ofertas. Esta es la realidad y algunos ejemplos de la compra colectiva. La creciente confianza del público en Internet como medio de compra, la viralidad de las redes sociales, junto con la necesidad de ahorro en los momentos de crisis actual son los factores que han impulsado a los usuarios de la red a decantarse por esta nueva forma de comprar. El poder de ahorro que tiene la compra en grupo hace posible que el ocio deje de ser, en tiempos de crisis, un artículo de lujo, haciéndolo apto para todos los bolsillos.




Muchas compañías se han lanzado en la carrera por posicionarse en dicho concepto, incluso Google está preparando el lanzamiento de Google Offers, después de que Groupon rechazara ser comprada por 6 billones de dólares. Esta última compañía, empresa con su sede central en Chicago ofrece descuentos y ofertas diarias de negocios locales a 300 millones de usuarios repartidos en 500 mercados de 30 países. Otro dato de esta compañía: Groupon ha sido considerada por la revista FastCompany como la quinta empresa más innovadora del mundo.












Groupon, Letsbonus, Groupalia, Ooferton, Colectivia, etc.. Empieza a existir una cierta abundancia de compañías compitiendo. Desgraciadamente todas son reincidentes, hacen prácticamente lo mismo, a pesar de que la demanda va en aumento y el cliente empieza a necesitar precisión y personalización (ver Simplificador). Algunos están buscando especializarse, tanto en ofertas de productos tecnológicos, productos gourmets, o mirando de premiar de una forma más gratificante a la persona que recomienda.


La compra colectiva supone un método comercial que beneficia a todas las partes. Para el comerciante, permite obtener la garantía de un nivel mínimo de ventas. Por su parte el consumidor obtiene un considerable descuento en el precio. Nos encontramos ante un modelo de negocio con buenas perspectivas a largo plazo y que amplía el periodo de rebajas para el comprador durante todo el año.


Las ventas sociales son el presente, no el futuro. Groupon ha visto subir su ticket medio un 50% cuando las ventas son sociales. El desencadenante es que alguien me prescriba un producto.







Como dice la directora comercial de Facebook, te fías mucho más de tu madre o de tu amigo de la infancia que de cualquier celebrity o de la marca. Por eso la red social nos ayuda tanto: porque vemos al instante lo que nuestras personas de confianza nos recomiendan sobre un producto. Así que no descarten que en el futuro (¿futuro? He dicho futuro, quería decir ‘mañana’) en lugar de ir de tiendas por el centro de una gran capital, naveguemos por Facebook en busca de los mejores productos. Si nos dan mejores precios y debemos comprar al instante para no perder esa oferta ¿por qué no?.




  Veamos unos primeros ejemplos. Facebook lanzó a primeros de año en España un servicio que permite acceder a descuentos y ofertas de diferentes tiendas, marcas y empresas. Las primeras compañías que han apostado por esta forma de promocionar sus establecimientos son El Corte Inglés, BBVA, Starbucks, Sol Meliá, FC Barcelona y Clinique.




Este servicio lleva activo en Estados Unidos desde el pasado mes de noviembre, pero no ha sido hasta ahora cuando la compañía de Zuckerberg ha querido llevarlo a otros lugares. Italia, Alemania, Francia y Reino Unido completan la lista de sitios donde Ofertas podrá estar accesible desde cualquier smartphone.




Las diferentes firmas suscritas a este servicio intentarán captar clientela de una manera diferente. Por ejemplo, el BBVA donaba un euro a Haití cada vez que un consumidor declare que se encuentra en una oficina o un cajero de su red, Starbucks darán un café a quienes empleen la promoción.







Estamos en las puertas de que el denominado consumidor 3.0 (creo que el 2.0 ya es del pasado) exigirá algo más que buscar replicar modelos tradicionales de venta y publicidad convencional llevados a la red. El uso social de Internet hará que se redefinan las reglas en la relación cliente-proveedor y de cómo compramos, y aquí las redes sociales están incidiendo espectacularmente, y por este motivo, debemos pensar que no se puede comprar a un fan. Se le seduce, se le cautiva, se le intriga, se le atiende, SE LE MIMA. No se le interrumpe la película. Terminará comprando sin que haga falta venderle. El consumidor se ha vuelto social, pero las empresas nos siguen tratando como targets publicitarios –en un anuncio de un banner hace clic un 0,09%. En los de Facebook, hasta 30 veces más- La revolución 2.0 es imparable, y eso no lo va a solucionar fácilmente un blog o una página en Facebook. Vivimos en la economía de la atención (repito, ¿Conoce las diez necesidades básicas de sus clientes? Y las que tendrá mañana?). Un amigo capta mejor nuestra atención que un triste anuncio. Debemos trabajar para convertir a nuestros clientes en fans. ¿Qué considera que tiene Apple, clientes o fans?



La compra siempre ha estado muy unida a la seducción y diría que ahora más que nunca.



Ahora se trata de agitar el cocktail comentado, dejarlo reposar y ver su resultado.


viernes, 1 de abril de 2011

BÁSICO



Dicen que llevamos en crisis más de tres años, y que es posible que la recuperación empiece a estar en el horizonte –cerca no, perdón, quería decir cercano-. Aún así, pocos han aceptado la situación real. Dicen los expertos que posiblemente es hora de que empecemos a asumir que no queda nada por recuperar y mucho por afrontar. Cómo he reiterado en más de una vez y en distintos foros: hemos pasado de una economía financiera y de bonanza a una economía de supervivencia, y en esta ‘Nueva Economía’, debemos volver a ciertos orígenes que habíamos perdido. A pesar de su sencillez, todavía existe mucha gente que se resiste a admitir que corren nuevos tiempos, y por lo tanto, los imperativos no son los mismos que hace cuatro, tres o dos años.


No le voy a contar nada que no sepa, pero tal vez si que algún aspecto que haya olvidado. Tampoco voy a entrar en Ella, ya que en su momento ya tuve oportunidad de hacerlo. Simplemente centraré mi punto de vista en un recopilatorio de las impresiones que me he ido encontrando en estos últimos meses con gente de la calle, empresarios, directivos y algún ‘espécimen’ más. De entrada, le diré que ya no es momento de las ideas de gran envergadura, estamos volviendo a lo básico, a lo que los americanos están empezando a describir como ‘get back to the basics’. La propia definición de ‘básico’ que ofrece la Real Academia Española es muy contundente con el significado de lo que les estoy hablando: “fundamental. Perteneciente o relativo a la base o bases sobre que se sustenta algo, fundamental”. Dice fundamental, no extra, excesivo, mejor, simplemente fundamental, equivalente en esta caso a necesario.


Es necesario volver a los orígenes, a interpretar los aspectos de la vida en su puro sentido original y básico. El propio Ferrán Adrià, considerado por muchos el mejor cocinero del mundo ha dicho estos días que la tapa y el tapeo como concepto son "el último paso que queda, el futuro", y que significarán un fuerte empuje para el sector de la hostelería española y sus productos más típicos. Estamos hablando de la tapa, la combinación gastronómica por imperativo de la cuisine española. Incluso Adrià matizó: "El futuro son las tapas y la comida informal". No comentó que el futuro será el auge de la degustación creativa o la deconstrucción, dijo tapa, elemento básico.

En esta línea, si se fijan, las propias vajillas han dejado de ser cuadradas, han vuelto a ser redondas. El pan, ha vuelto a tomar protagonismo en su versión original: artesanal y primando el tipo de harina de cereales, sal y agua, y cuidando las levaduras.

En la mayoría de productos alimenticios, la connotación ecológica de por ejemplo verduras o carnes está diferenciándose del resto de alimentos, aspectos que para nuestros padres o abuelos han sido siempre un derecho, no una excepción. Volvemos a lo básico.

La publicidad, ha vuelto en su mayoría a describir el producto, no tanto la sensación por el producto. En la moda, los colores básicos vuelven a triunfar. Volkswagen reedita ediciones y ediciones de su Golf -22 millones de unidades fabricadas-, etc…

Posteriormente a los momentos boyantes vividos, las aguas vuelven a su cauce, ya no puede coger la gran ola cualquiera, ni tan siquiera subirse encima de una tabla de surf, es un privilegio para muy pocos. Ahora, dicha tabla se ha convertido en un remo, y con un remo, ya sabe que toca hacer, remar y remar, eso sí, sabiendo hacia dónde se va. Posiblemente el error ha estado en comercializar muchas tablas de surf y vender a todos los compradores la posibilidad de que en corto espacio de tiempo podrían llegar a ser surfistas sin realizar ninguna clase previa, o incluso, vendérsela a aquel que ni tan siquiera tiene una playa cercana, ya no digo con fuertes vientos para practicar surf en perfectas condiciones.

Volvemos a los planteamientos que toda la vida han triunfado, estamos dejando de lado la experimentación y especulación. Zapatero a tus zapatos, que se dice. La diversificación prácticamente se ha acabado, volvemos a trabajar en lo que sabemos hacer y conocemos. En estos últimos años las personas físicas y jurídicas se han lanzado a introducirse en terrenos desconocidos que han acabado siendo pantanosos. Han confundido su ‘conocer’ con el ‘saber hacer’. En la época que valía todo, el ‘riesgo’ era premiado y recompensado, ahora es un término tabú. Dicha etapa vivida ha permitido al albañil ser constructor, al tendedero hostelero, al jornalero inversor, y así un sinfín de ejemplos.

El escenario para la improvisación es cada vez más reducido. El juego lo hemos dejado exclusivamente para la playstation, no para nuestras vidas. La inmediatez nos apreta, el futuro ya veremos con qué lo abordamos, ahora para muchos es lo de menos. La imaginación ha sido superada por la furia, y la revolución por la simple reivindicación. Estamos intentando vender a una sociedad intangibles (¡me incluyo!) cuando ahora más que nunca necesitan poder tocar algo para verdaderamente comprarlo. Volvemos a asumir lo complicado como lejano, lo sencillo como cercano. El pelotazo prácticamente ha desaparecido. El valor del esfuerzo y coraje vuelven a estar más presentes que nunca, sustituyendo desgraciadamente en muchos casos a la sonrisa o alegría. El propio concepto de la inversión ha cambiado radicalmente en pocos años, ya no existen los aficionados a la inversión, ha quedado en manos de los verdaderos expertos.


La competición por las escasas oportunidades que quedan es temible. Estamos en un mundo donde las pequeñas cosas son a las que nos debemos agarrar. Estamos en un país donde las pymes suponen más del 99 % de las actividades empresariales excluyendo agricultura y pesca. En España hay cerca de 7 pymes por cada cien habitantes. No estamos hablando de grandes multinacionales que mueven un país, lo hacen las compañías de uno, diez, veinte o cincuenta trabajadores, aquellos que miran las pequeñas cosas. Aquellos que buscan ideas aparentemente ‘sencillas’ que puedan incorporarse de forma ‘obvia’ a la actividad diaria.


El premio Nobel Daniel Kahnemman, junto con su colega Amos Tversky, revelaron la dimensión irracional humana, a en una época en que primaba el mito de la racionalidad y del hombre económico hiperracional. Kahnemann y Tversky comprobaron repetidamente que las personas reaccionaban con desproporcionada exageración ante pequeñas cosas, y que en cambio no reaccionaban adecuadamente cuando se trataba de algo importante.


La experiencia real y auténtica volverá a cobrar vida y a subir al podio a los verdaderos ganadores, no la intermitencia del falso saber de unos cuantos. En el camino se quedarán los maleantes de fachada atractiva pero de hueco enorme en su interior.


Repito, la necesidad de volver a los “principios básicos”. Su desencadenante ha sido la reacción a la totalmente evitable locura financiera que nos rodea, pero quizá también sea el resultado de una modesta reacción frente a esa super-extra exagerada expresión de que “absolutamente todo lo que sabemos de cualquier cosa ha cambiado”. ¿Verdaderamente lo cree así?


El aspecto que no ha cambiado es que el aprendizaje ya no forma parte de un momento de nuestras vidas, es nuestra vida, y eso nuestro subconsciente lo llevaba sabiendo antes de estos últimos cuatro años, pero posiblemente habíamos cerrados muchos libros haciendo alarde de supuestos, y si todavía tiene cerrado el libro, usted mismo.


Tom Friedman, columnista del New York Times, escribió: “De pequeño, mis padres me decían: ‘Acábate la comida, que en China se mueren de hambre”. A mí, ahora me gustaría decirles a mis hijas: “Acabad los deberes, que los chinos vienen a por vuestros puestos de trabajo.” Esté donde esté, en finanzas, ingeniería o en el servicio de un bar…, vale la pena repetir esta ‘sencilla’ y ‘básica’ lección que mi amigo Tom Peters reitera:


¡Lea más que ellos!

¿A los 27?

¡Estudie!

¿A los 47?

¡Estudie!

¿A los 67?

¡Estudie!


¡Estudie!

(¡Y luego siga estudiando!)


Para finalizar, simplemente recordarle que aunque se están desempolvando del trastero las fórmulas que han triunfado con anterioridad, debe recordar que no se puede utilizar un mapa viejo para encontrar nuevas carreteras.


“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona,” Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

lunes, 14 de marzo de 2011

TEMPUS









Soy un férreo lector de La Vanguardia. Admito que dejé mi mono ‘vanguardista’ durante unos años, proveniente de una decepción, o mejor dicho, una chiquillada. Todo vino al ver cómo destinaban en la portada un gran espacio a una fotografía de la reina Sofía tropezándose al bajar del ave, creo que recordar hacia el 1992. Consideré por aquel entonces que cómo era posible ceder protagonismo a un hecho tan irrelevante con la enorme cantidad de noticias mucho más trascendentales de dicho día, y si al menos hubieran jugado con la metáfora de que 'la monarquía se tambalea', pero no fue precisamente el caso. En fin, después, logré reconciliarme con ella y comprender que era una guerra perdida.

Al igual que muchos otros medios de comunicación, entre semana realizo una lectura virtual del diario, mientras que los fines de semana me gusta disfrutar de su versión en papel, a pesar de que muchas veces me acompañe todo el día de arriba para abajo hasta llegar la noche donde puedo disfrutar de ella con cierta tranquilidad, a pesar de que las noticias ya sean caducas.

En su versión digital, al igual que la de otros medios, suelo acceder dos o tres veces al día para ver las novedades o noticias, es algo que llevo haciendo tiempo por defecto, sea en el portátil o en la reducidísima pantalla de mi móvil –perdón, Smartphone-. Es como si pensara que alguna de las noticias que leeré afectará en mi destino. Muchas veces me quedo sorprendido y sobretodo en este último año, de cómo al encontrar alguna noticia de última hora, sin llegar a ser del todo relevante y que debe llevar unos diez minutos expuesta, ya existen unos treinta o cuarenta comentarios, algunas veces llegando hasta los cien. Tenemos de todo tipo, constructivos, ‘asesinos’, pedagógicos, reivindicativos, pasotas o hasta aquellos que comentan de todo menos algo relacionado con la propia noticia.



Ante este continuo asombro me pregunto tres aspectos:



- El primero, de dónde saca la gente tiempo para opinar, por muy breve que sea el comentario.
- El segundo, y aunque pueda parecer contradictorio con mi profesión, para qué lo hacen. ¿Para ver su sello impreso en una pantalla de 17”?


- Y por último, cómo lo pueden hacer tan rápido nada más publicar la noticia. ¿están revisando constantemente todas las noticias del diario para ver en qué pueden opinar?



Con respecto al primero, tengo un gran amigo con un enorme poder para el sentido común, que dice que si he notado el aumento es debido a la cantidad de gente que está en el paro, y consecuentemente disponen de mucho tiempo libre. Admito que puede ser una de las posibilidades.



Con respecto al segundo, y respetando que cada uno puede hacer lo que desee con su tiempo, -muchos se pueden preguntar por qué escribo por ejemplo-, me sucede lo mismo. ¿qué nos lleva a opinar, si es que verdaderamente opinamos? Algo semejante me sucede cuando observo a comentaristas televisivos que proponen una encuesta a través de sus cuentas en Facebook por ejemplo o en la web del medio de comunicación. El pasado miércoles viendo un partido de la Champions League me preguntaba cuanta gente respondía ante la pregunta que lanzó el comentarista solicitando si una jugada en cuestión había o no sido penalti. Posteriormente observas el resultado, y te preguntas qué sentido tiene real. ¿Qué te condiciona observar la respuesta?



Y en referencia al tercero, y más allá de que puedan recibir avisos en su móviles o alertas en sus correos electrónicos, continuo sin encontrarle sentido –a excepción del Twitter que reciben los tweets inmediatamente-.



Lo mismo que sucede con los comentarios de las noticias de La Vanguardia, me sucede precisamente con Twitter. ¿Por qué opinamos en Twitter? ¿Qué nos hace tener el necesario impulso de opinar? A pesar de considerarme tecnócrata, todavía me quedo perplejo y mi asombro va en aumento. Ya no solo por ver que hacen cinco millones de ‘followers’ siguiendo a Justin Bieber -El día que se cortó el pelo perdió 80.000 seguidores-, o que el adolescente disponga de servidores dedicados exclusivamente a él en la sede de Twitter, sino en otros ejemplos como el teóricamente desprestigiado Charlie Sheen. Justo después de que los estudios Warner Bros. anunciaran el despido inmediato del actor como protagonista de la telecomedia Two and a Half Men (Dos Hombres y Medio) por encontrarse "enfermo" y por sus insultos a ejecutivos que demuestran su "depravación moral", el actor decidió iniciarse en el mundo del microblogging abriendo una cuenta en Twitter y consiguió que un millón de usuarios le siguieran en la red en tan solo 25 horas, convirtiéndose en el usuario de Twitter más rápido en conseguir seguidores, superando a otras 'celebrities' como Ashton Kutcher o Lady Gaga. Según el New York times desde este miércoles, Sheen ya cuenta con 2.400.000 seguidores. Me pregunto de si con Twitter ha nacido un nuevo paradigma de liderazgo y de por ejemplo, que hubiera hecho con él un Martin Luther King.



Como dice Delia Rodriguez, “Twitter se ha convertido en una poderosísima red social, protagonista tanto en las revueltas árabes como en el ascenso y caída de personajes famosos. Desde su puesta en marcha, prácticamente todas las grandes noticias han saltado primero en Twitter. Su secreto es volverse imprescindible para sus usuarios. “

Usuarios y medios están aún aprendiendo que Twitter es un polvorín donde se mezclan lo público y lo privado, donde verdad y mentira vuelan a la misma altura. Las reputaciones se construyen o se destrozan con rapidez. El humor, una parte muy importante de la experiencia tuitera, corre muchos riesgos de ser malentendido al transportarse a un titular. Alejandro Sanz , el español más seguido de Twitter con más de 1,7 millones de followers, mantiene una postura sobre las descargas muy impopular, que a menudo le lleva a enzarzarse en discusiones con los usuarios.

Antes de entrar en el verdadero sentido del post que escribo, de si comunicamos o deseamos opinar para sentirnos seres humanos, continuemos hablando un poco de las cifras de Twitter y de cómo su crecimiento podemos considerarlo con la expresión americana de WOW!.



En el año 2007 eran 5.000 tweets diarios. En el año 2008 fueron ya 300.000, en el año 2009 2,5 millones por día, y hoy en día la friolera de 50 millones de tweets y 600 tweets por segundo. En el año 2009 crecieron un 1.400% los tweets. Curiosamente España es el tercer país que más tuitea, con dos millones de usuarios directos, es el país europeo donde más crece Twitter.




En cuanto al uso que se realiza, un estudio realizado por Pear Analytics en el 2009 muestra que el contenido que circula en Twitter es en un 3,6% noticias, un 3,7% Spam, un 5,8% Autopromoción, un 8,7% mensajes repetidos, un 37,5% controversial y un 40,5% palabras sin sentido.



Estos datos contrastan con las conclusiones de otro estudio elaborado por Madrid Network, dirigido por Storm y titulado I Estudio twitter como generador y difusor de innovación.



El informe analiza los datos recogidos sobre una muestra de más de 1.000 usuarios de la red de microblogging. En primer lugar analiza el cambio en el perfil de usuario de twitter desde 2008 donde se concluye que la edad promedio ha pasado de los 28 años en 2008 a los 33 años en 2009. También se ha producido un incremento del número de mujeres que utilizan la aplicación con respecto al 2008 (22% vs 31%) y ha aumentado un 13% el número de usuarios que utilizan Twitter varias veces al día.



Si hablamos del uso que estos hacen de la aplicación, el estudio resalta que se han cuadruplicado los usuarios que hacen un uso estrictamente profesional (5% vs 21% en 2009), mientras que los que lo utilizan sólo por un interés personal ha caído a la mitad (50% vs 21%).



Los usuarios entrevistados dedican un promedio de 69 minutos diarios al uso de Twitter. El tiempo medio dedicado por las mujeres es significativamente superior al de los varones. La intensidad de uso es menor a medida que aumenta la edad.



El estudio también resalta que Twitter es un espacio que favorece la creatividad, donde las ideas y propuestas fluyen. El 46% de los usuarios, utiliza twitter para comunicar ideas o reflexiones, y lo que es más importante, más de 86% de los usuarios retuitea las actualizaciones de sus contactos, lo que favorece la circulación de ideas.



Más allá de manifestar los encuestados que a menudo realizan un uso para comunicar noticias, comunicar cosas que descubren navegando o para compartir links de webs interesantes, también muestran otros uso como Compartir estado de ánimo, sondear la opinión de sus contactos o compartir experiencias de consumo.



EL VACÍO DE LA OPINIÓN



¿Estamos hablando de ego o de la imperiosa necesidad de comunicar y transmitir a nuestra red lo que pensamos u observamos? ¿Qué buscan por ejemplo, los 1,7 millones de seguidores de Alejandro Sanz? ¿Morbo? Con estas reflexiones no vengo a decir ni mucho menos que esté en contra de Twitter, al contrario, lo considero una plataforma sumamente potente en su versión profesional y como un espacio de difusión e intercambio de conocimiento. Extraordinaria para mantenerse al día de lo que sucede en internet y para compartir noticias o links interesantes, además, ojo a aquel que no esté puesto en Twitter, ya que es y será toda una revolución. Ahora bien, si entramos muchas veces en su plano más personal, evalúo la dimensión y reflexión de si a la gente le gusta estar constantemente observada, o si tenemos la necesidad de tener seguidores o si por el contrario, se tiene una gran necesidad por comunicar su actividad.



Estoy en Twitter (@mcroblesza)y sigo exclusivamente a cinco personas, que por una razón u otra considero que aportan valor en sus recomendaciones, conclusiones o afirmaciones. Igualmente también estoy en otras redes sociales, especialmente alguna de uso profesional. En una de estas, pude observar como uno de mis contactos, profesor reconocido, iba realizando tweets de ‘gran importancia’: ‘Me levanto’, ‘ahora entro en el gimnasio’, ‘hoy he tenido un día feliz’, ‘me espera un duro día de trabajo’. ¿Por qué lo hace? ¿Para querer sentirse observado? ¿Piensa que es un elemento trascendental para sus followers conocer cuándo se mete en la ducha? Me pregunto y con todo el respeto del mundo, si se habrá comprado una carcasa anti-mojado para su móvil para así ir describiendo los procesos mientras se ducha: “ahora me pongo el champú” etc.… ¿Confundimos comunicar con vomitar palabras que no llegan a ser ni expresiones?



Vale, de acuerdo, todos necesitamos ser escuchados. Posiblemente Twitter sea un medio para conseguir expresarnos y recibir respuestas rápidas, pero ante el difícil reto de pensar que en la sociedad de la información construiremos riqueza del saber, prefiero quedarme con la función humorística y sarcástica de Twitter, que en estos tiempos de crisis no vienen nada mal.



Todo y así, me reitero en mi reflexión de si parte de la sociedad actual dispone de demasiado tiempo libre, y de si parte de ese vacío, lo tenemos que ocupar con banalidades impulsivas y que no requieren mucho pensamiento o reflexión -140 caracteres por ejemplo-, bien sea a través de Twitter, cualquier periódico online o nuevos medios o soportes que aparecerán en los próximos años y que no somos capaces de imaginar en la actualidad –así a voz de pronto, me imagino unas lentillas que enviarán por radiofrecuencia a nuestra red de contactos aquello en imágines que nuestros ojos observan y que queremos transmitir, como un buen restaurante, un texto de un libro o una tienda cool que hemos descubierto-.

También es posible, que en los próximos años, cambiará lo que entendemos por Curriculum Vitae. Hasta ahora, describíamos cuáles eran nuestras habilidades, en qué habíamos trabajado y qué puestos de trabajo habíamos cubierto –nunca mejor dicho-. Tal vez, en un futuro cercano, además, habrá que agregar -o la propia compañía que nos entreviste ya tendrá a su disposición-, en qué hemos intervenido, en qué foros, cuantas opiniones hemos realizado en Twitter, cuantas preguntas hemos formulado o respondido, o cuantos debates hemos propuesto en Linked-in. Por el contrario, diría que también valorarán qué hemos realizado en Facebook, qué perfil de fotos hemos colgado (bebiendo, riendo, durmiendo, jugando, gritando, etc…) y con quién tratamos, a pesar de sobrepasar las leyes de la privacidad. Este es nuestro futuro cercano, y los primeros filósofos, los griegos presocráticos, que pronto advirtieron que el mundo, o fysis, es una realidad diversa (sustancia) que se halla en continua y perpetua transformación, lo que de alguna forma ya prefigura los modernos conceptos de espacio y tiempo. En ellos es donde nos toca vivir.









“Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones.” Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.

domingo, 6 de marzo de 2011

SIMPLIFICADOR





En mi anterior post, titulado 2030, comentaba el pronóstico que nos suscitaba Ray Kurzweil y su visión del transhumanismo. Si nos paramos en este mismo año, en el 2030, La Association of Professional Futurists realizó un estudio para observar cuáles serían las profesiones más demandadas y con mayor futuro (ya saben, para aquellos que tengan menos de 48 años vayan tomando nota). La Association of Professional Futurists es un grupo conformado por 20.000 profesionales de todo el mundo, siendo la mayoría de ellos especialistas en alguna disciplina científica o técnica. Esta asociación trabaja conjuntamente para detectar tendencias mundiales del futuro.



Justamente, el resultado del estudio realizado por Fast Future corresponde a la elección de 486 miembros de la mencionada APF, quienes respondiendo a una votación eligieron 20 nuevas profesiones que actualmente no existen, y que serían las más demandadas del futuro.


Para dicho resultado se han tenido en cuenta previsiones demográficas y climáticas para 2030; un aumento de 8.300 millones de personas en el mundo; una demanda de alimentos en aumento; una crecida del 30% de la demanda del agua; un mundo liderado por China e India; televisión 3D y tecnología cada vez más presentes en nuestras vidas, etc.



La previsión no sólo se centró en el 2030, también se hizo para el 2020 y 2015. A continuación detallo los resultados, ruego no pierdan detalle, algunas no tienen desperdicio:



NUEVAS PROFESIONES DEMANDADAS EN EL 2030


  • Cirujano de aumento de memoria: medicina, ingeniería informática, biomedicina, biotecnología

  • Ejecutor de cuarentenas: medicina, biomedicina, epidemiología

NUEVAS PROFESIONES DEMANDADAS EN EL 2015


  • Pharmer (mezcla de granjero y farmacéutico): ingeniería agrónoma, farmacia, ingeniería genética

  • Experto en ética científica: filosofía, toda clase de carreras científicas

  • Pilotos, arquitectos y guías turísticos… espaciales: arquitectura, ingeniería aeronáutica, turismo

  • Granjero vertical: ingeniería agrónoma

  • Especialista en reversión del cambio climático: ingeniería medioambiental

  • Profesor virtual: ciencias de la educación

  • Organizador virtual: biblioteconomía y documentación, administración de empresas

  • Ayudante de networking en redes sociales: educación social, trabajo social, relaciones públicas

En otra investigación, en este caso de la Universidad de Oxford, a través de la School of Social Sciences y con la visión puesta de una forma más cortoplacista, nos muestran, diferenciando por categorías, algunas actividades profesionales que pueden definir las nuevas vacantes en un futuro inmediato:


PROFESIONES DE NEGOCIOS Y RECURSOS HUMANOS


- Broker del talento: Administrará y venderá talento. Este profesional identificará las capacidades adquiridas por los trabajadores y las comercializará en organizaciones a escala global.

- Collective Intelligence Office: Será responsable de gestionar el conocimiento de la organización, y el encargado de potenciar y maximizar al capital humano y sus competencias.

- Gerente de Bienestar: Será un directivo especializado en proveer e implementar planes de beneficios para mejorar la salud laboral y el equilibrio de trabajo/vida personal de los miembros de una organización.

- Agility Consultant: Será un consultor de simplicidad y agilidad en los negocios. Ayudará a las organizaciones a racionalizar los procesos, la tecnología, sus estrategias y las herramientas de marketing.


PROFESIONALES DE ECOLOGÍA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

- Sustainability Manager: Será el director encargado de velar por las buenas prácticas de la compañía en relación al cuidado del medioambiente y los vínculos con gobiernos y comunidades.

- Recicladores Ambientales: La necesidad de preservar recursos naturales impulsará la aparición de nuevos especialistas del reciclado. Éstos se encargarán de reconvertir los residuos tóxicos en materias primas para la producción o en nuevas fuentes de energía no contaminantes.

- Data Ecologist: Brindará datos a organizaciones públicas y privadas sobre la evolución de indicadores ecológicos y ambientales.


PROFESIONES MÉDICAS Y CIENTÍFICAS

- Bioinformático: Será un especialista en biotecnología e informática que trabajará en el desarrollo de tratamientos médicos.

- Geomicrobiólogo: Tendrá formación en geología, ciencias ambientales y microbiología, para trabajar en la creación de microorganismos que ayuden en las técnicas médicas del futuro y en la eliminación de la polución.

- Nanomédico: Serán médicos con formación en nanotecnología, para el desarrollo y operación de dispositivos para el cuidado de la salud.

AGRONEGOCIOS

- Productor de alimentos orgánicos: Empresario y agricultor que dominará tanto las técnicas genéticas como las comerciales. Este perfil surgirá por la alta demanda de productos ecológicos.

- Tecnoagricultores: Utilizarán robots para el sembrado, el tratamiento químico y la recolección de los cultivos. Emplearán equipos de riego inteligente que adecuarán la humedad a las necesidades de los vegetales y dispondrán de computadoras conectadas a grandes redes de información agrícola.

- Acuicultores: Manejarán "plantaciones sumergidas", donde cultivarán y criarán distintas especies de animales y vegetales para el consumo. Serán especialistas en biología marina y genética. Actualmente, ya trabajan con moluscos y algas en recintos controlados.

PROFESIONES DE TECNOLOGÍA Y ENTRETENIMIENTOS

- Diseñador de videojuegos: Los videojuegos ya son una de las industrias más poderosas del mundo del entretenimiento, con ventas por 10.000 millones de dólares anuales sólo en los Estados Unidos. Y esta tendencia seguirá firme, creando miles de empleos de diseñadores.

- Conectadores: Serán especialistas en empalmar fibras ópticas.

- Telecomunicólogos: Serán los especialistas que gestionarán la interconexión masiva de computadoras y sistemas electrónicos a través de redes de telecomunicaciones como Internet. En esta profesión habrá tanto técnicos como creativos.

- Holografistas: Especialistas en la creación de animaciones y espectáculos mediante la holografía, que permite crear objetos y escenarios tridimensionales, gracias a la técnica del láser.

Contemplando este gran abanico de posibilidades derivadas de las dos investigaciones, y que creo que la posible opinión generalizada merece un post dedicado a ello, me gustaría centrarme parcialmente en una, en la denominada Agility Consultant. Su description job, “será un consultor de simplicidad y agilidad en los negocios. Ayudará a las organizaciones a racionalizar los procesos, la tecnología, sus estrategias y las herramientas de marketing,” me recuerda a la profesión mencionada por el gurú Tom Peters en su libro The Little Big Things, JOS: Jefe Oficial de Simplificación.

Permitiéndome hacer una versión de este último, y por no centrarlo exclusivamente en el ámbito de las organizaciones, lo acabaría denominando como la profesión de Simplicador, interpretándola como una profesión de futuro de absoluta inmediatez.

El Simplificador

Como su nombre dice, su labor es hacer las cosas más simples, no confundir con realizar las cosas simples o que por el contrario, que requieren sentido común. ¿Qué entiendo como simplificador? Aquel que precisamente tendrá la función de ‘simplificar la información’ que recibamos y nos ayude a decidir. Aquel que se dedique más allá de los anhelos de la tecnología a filtrar qué información es relevante para nosotros, que nos ayuda en el ‘qué leer para decidir o para disfrutar’. Aquel que conociendo nuestras inquietudes o retos, nos sintetizará la información, y no me estoy refiriendo a que realice dicha información para las empresas, me refiero a título consumidor final – ¿como freelance tal vez?- y que sirva para nuestro desarrollo profesional o personal. Será aquel que cada día buscará cual sería la información que necesitemos, y es que, ante el mercado actual de la sobreabundancia de información, no dispondremos ni del tiempo, ni de los recursos suficientes para tener la información adecuada en el momento adecuado. Estamos hablando de documentalistas transformados con una vocación y orientación personal. Estaríamos hablando de un Information Shopper –por seguir el hilo del Personal Shopper, que observo que no entra en los planes ni de la Association of Professional Futurists, ni de la Universidad de Oxford-.


La reflexión de esta nueva figura viene derivada de que hoy en día nos deberíamos hacer la pregunta de si disponemos de demasiada información. Bueno, más que pregunta es una realidad. El círculo vicioso de la superabundancia de la información está haciendo que corramos el riesgo de acabar perdidos como niños pequeños en el parque de atracciones de la información, donde cada vez más gente está más conectada a más contenidos y les resulta más difícil lidiar con ellos.


Según una encuesta fiable, el 28 por ciento de cada día de trabajo se pierde debido a exceso de información. Pero aún más profunda que esa es la sensación de que toda la información del mundo no puede ayudarnos a encontrar sentido a la propia información. Tenemos más y más formas de comunicarnos, al parecer, y cada vez menos que decir.


Frente este exceso de información, el proceso de informarse cada vez irá tomando más relevancia, así como la necesidad por desarrollar algunos instrumentos que nos permitan informarnos mejor. Con exceso o no, la pregunta recae en si efectivamente somos nosotros los que no somos capaces de manejar toda la información que nos llega. La inercia de leer la información, pero no de interpretarla. Nos hemos convertido en mercenarios del leer, pero difícilmente de razonar la lectura que hacemos, estamos volviendo a nuestra infancia, donde sí leíamos pero no razonábamos. Como decía en mi post de Entretenme, estamos convirtiéndonos en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información.


Según Pico Yer, ensayista y novelista británico, “nadie puede negar que la tecnología ha expandido infinitamente nuestras posibilidades. Pero cada vez más gente se está preguntando por qué estas herramientas de conexión nos están dejando tan agotados, desconectados y solos. Sólo alejándonos de nuestras máquinas, después de todo, podremos empezar a ver cómo hacer mejor uso de ellas. La tecnología nos ha dado el mundo; a nosotros corresponde ver lo que podemos aportar y aportaremos a la tecnología”.


Este agotamiento, viene condicionado también por la ansiedad que nos genera la imperiosa necesidad de estar informado, de estar al día, empezándose a producir los primeros casos de trastornos psicológicos. Y es que por ejemplo, Facebook y Twitter provocan estrés, según los británicos. Una encuesta realizada a 2.243 personas por la consultora The Foundation, durante el pasado mes de enero, en la que el 43% de los encuestados considera que las redes sociales “hacen perder el tiempo” y el 56% declara que son “irritantes”.


Y es que la información ya nos viene de muchas formas y miles y miles de fuentes: estructurada, como podrían ser los artículos, capítulos de libros, columnas de periódicos, etc… y desestructurada, a través de Twitter, Facebook y otras redes sociales o emails.


¿Demasiada información?


En un estudio realizado en Berkeley en el 2005, quizá considerado el primer estudio serio y riguroso que intentó llegar a una cifra sobre la cantidad de información que se produce anualmente en el mundo, se llegó a esta cantidad 2 hexabytes por año, 2 x 1018 por año; esta cantidad se produce en cualquier formato, es decir, aquí están incluidas las películas, los vídeos, los papeles que se hacen en las oficinas; están incluidos los libros, todo lo que representan contenidos realizados por una persona o por una máquina, por ejemplo aquí también están incluidos los datos recogidos por satélites meteorológicos, etc. Puede parecer que es poco, pero es una cantidad extraordinaria. 2 hexabytes al año es una cantidad impresionante, si la comparamos con los átomos que hay en el universo podríamos darnos cuenta de que estamos ante una cantidad muy importante.


Por tanto tenemos un punto de partida y tenemos una sociedad que está generando una cantidad de información como nunca había generado. Un ciudadano norteamericano tenía en los años 60, acceso a unas 18 estaciones de radio, 4 canales de televisión, 4.500 títulos de revistas. En el otro lado, en el 2005 –imagínense ahora, seis años después- el equivalente, 18.000 títulos de revistas, 20 millones de sitios en Internet, 2.400 millones de estaciones de radio en Internet.


Enfrentarse a millones de documentos, seleccionados a través de una cuidadosa selección de de palabras clave, descargados desde nuestro buscador o buscadores favoritos, hoy se ha hecho posible gracias al desarrollo masivo de decenas y decenas de software especifico para cada necesidad que nos permiten clasificar, relacionar, cualificar, resumir, etc., antes siquiera de enfrentarnos a la ardua tarea de leer.



Criminólogos, médicos, economistas, ingenieros, químicos, forenses, entre otros, ya saben los resultados de apoyarse en sus investigaciones con software para explorar de forma automática determinados temas. Por ejemplo podemos ver como un equipo de investigación europeo ha desarrollado un nuevo software que detecta rápidamente lo que el científico está buscando y lo utiliza para realizar complejos experimentos de microscopía de manera automática. Tan sólo necesita un pequeño entrenamiento para poder ejecutar el trabajo de todo un equipo de analistas en mucho menos tiempo. Esta nueva aportación reduce en miles de horas el tiempo dedicado a buscar con el microscopio la información, además de lograr una precisión milimétrica a la hora de relacionar comportamientos de las células, imposible de conseguir con el ojo humano.



A pesar de dichas investigaciones, progresos y nuevos desarrollo de software, o del avance de la disciplina a la que denominamos “Inteligencia o Vigilancia Competitiva”, nos continúa costando diferenciar el ‘ruido’ y la basura del saber.


La nueva interpretación del poder de la elección


Pero, ¿verdaderamente la información es poder? Siempre lo ha sido y siempre lo será, pero no tanto el tenerla, sino como he mencionado, el interpretarla y saberla utilizar.


La información es fuente de poder para el individuo, el propio Internet ha desarrollado la capacidad del consumidor para elegir por sí mismo entre múltiples opciones. Desde tiempos antiguos, tener la información justa en el momento oportuno ha significado ‘poder’ y solamente las personas o grupos de personas (nobles, iglesia, y más adelante, empresarios, gobiernos) que se podían permitir financiar ese intercambio de información disfrutaron de ese privilegio.


Es solamente a partir del final del siglo XIX, principios del XX, con la democratización de los medios de comunicación, como las cartas, el telégrafo, y el teléfono, que se fueron armonizando las infraestructuras que dieron lugar a una educación uniforme y global, y a un mejor movimiento de las mercancías y personas.


También el nivel de educación medio fue subiendo a lo largo de los siglos, permitiendo a la sociedad crecer en el plano económico, pero también en ‘agilidad intelectual’.


En esos últimos años, con el nacimiento de Internet, hemos visto disminuir drásticamente el periodo de latencia de la información (el tiempo que transcurre entre la necesidad expresada y su ‘realización’), permitiéndonos alcanzar nuevos niveles de capacidad individual.


En paralelo, hemos notado en las sociedades que más utilizan esas tecnologías, que las estructuras basadas en información privilegiada fueron perdiendo poder, en beneficio del individuo que, educándose con la información liberada, tenía a su alcance medios o servicios que anteriormente le hubieran costado mucho más, tanto en términos financieros como de oportunidad.


Debido a la mayor circulación de la información y a su disponibilidad inmediata, sumada a la educación global de la sociedad, experimentamos en estos años la última evolución de este modelo: una mayor libertad del individuo para tomar decisiones con responsabilidad que le permite expresar su diferencia a través de sus elecciones racionalizadas por la información oportuna.


Pero, esta libertad en la elección, ¿qué consecuencias e inconvenientes está generando?


Pongamos un ejemplo. A diferencia de hace unos quince años, ahora podemos decir que estamos en mercado saturado. Según una estimación, la cantidad de los diferentes tipos de productos y servicios disponibles que hoy se pueden adquirir en el mercado internacional asciende a unos 1010 artículos, lo que supone aproximadamente unos diez billones de productos diferentes que se pueden comprar, de antibióticos a objetivos fotográficos, pasando por servicios de contabilidad y lecturas del horóscopo.


Por lo tanto, la denominada democratización de la información y la posibilidad de que el individuo tenga la oportunidad de hacer sus propias elecciones a la hora de comprar, por ejemplo unas gafas, es cierto, pero el grado de complejidad y de que esté realizando la elección correcta en un tiempo relativamente óptimo no tanto. Estamos hablando de que los motores de búsqueda especializados de Internet, no pueden actualmente llegar a la cobertura de todos los productos de una misma categoría, interpretando así, que el beneficio teórico del poder de decidir, se sustentaría si lo hiciéramos en un tiempo record, aspecto que no es así. La verdadera subversión del consumo consiste en pensarse bien cada compra.


Siguiendo con el ejemplo de las gafas, inicialmente podríamos pensar que gracias a su esfuerzo de documentarse sobre el tema y al tiempo dedicado a la selección, el individuo disminuye en su propio beneficio el importe pagado para un mismo producto/servicio (en este caso, dos veces menos que en una óptica), pero ¿y el coste de oportunidad utilizado?, me refiero que si hemos invertido dos horas y media en la elección de las gafas, que implica la elección de la montura, así como de las diferentes opciones de sus lentes, y teniendo la suerte de disponer a nuestra disposición de una información relativamente adecuada, ¿qué más podríamos haber realizado en dicho periodo de tiempo? En este caso, ¿Cuánto tiempo nos hubiera supuesto realizarlo en una óptica aún sin tener el modelo idóneo y que se ajusta cien por cien a la montura deseada? Cuarenta minutos tal vez. ¿Y el coste? Un 20% más caro, posiblemente.


De aquí y de este ejemplo, que otra de las funciones del Information Shopper o Simplificador, sea la de aquel que haría que nuestra elección y selección de compra sea más fácil. Según y conociendo nuestros patrones de gustos, que fuera una persona que nos enviara las tres opciones más idóneas de gafas –como el que dice viajes, entradas, ropa, experiencias, cambio de coche, etc…, comportando para nosotros una decisión de 5 minutos máximo, y un coste relativamente económico. Toda aquella elección que nos supusiera más de 2 minutos debería ser subcontratada al Information Shopper o Simplifier.


Creo que a estas alturas deberíamos empezar a tomar conciencia de ello, de que esta borrachera de información es el impacto abrumador de lo evidente.



“Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día,” Richard Whately (1787-1863) Arzobispo anglicano y educador británico.

martes, 22 de febrero de 2011

2030



En mi infancia y en uno de los últimos cursos del anteriormente denominado EGB, recuerdo como en la clase de ciencias sociales, nos pusieron una película que nos trasladaba a lo que a nuestro entender era el futuro: 2001, una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Imagino, que en 1968 cuando se rodó la película, Kubrick tenía dicha visión de lo que sucedería treinta y tres años después, más allá de basarse en el libro escrito por su co-guionista Arthur C. Clarke en 1948. A pesar de que fuera en parte ciencia ficción y transcurriera en el espacio, por aquel entonces todos teníamos el nuevo milenio y el año 2000 como un año más semejante al de la película Blade Runner que no al de la realidad actual.


Ahora en cambio, años como el 2030 o el 2045 no me parecen tan lejanos. Posiblemente porque de pequeño uno observa todas las distancias, sean temporales o espaciales, como más lejanas. Ahora realizo los mismos recorridos caminando que hacía con diez o doce años, y los observo con otra perspectiva. Aun con este prisma, y a pesar de la cercanía divisada en el año 2045, me cuesta admitir ciertas predicciones. El pasado día 10 de febrero, en la revista TIME, aparecía un reportaje que llevaba por título: “2045, el año en que el hombre será inmortal”. Parte de este pronóstico, y más allá de su impactante significado a una perspectiva simple de treinta y cuatro años, viene de la predicción realizada por Ray Kurzweil. Para aquellos que no lo conozcan, podríamos decir que Kurzweil, de 63 años, además de ser científico también es músico, empresario, inventor, escritor, experto en la Inteligencia Artificial y eminente futurista. Pero sobretodo, acérrimo apasionado de la vida, del descubrimiento y padre del concepto de Singularidad. De Ray Kurzweil ya mencioné algunos aspectos en junio del 2009 sobre el lanzamiento de Singularity University, casi dos años después, continúa con su mismo planteamiento: defiende con fervor que la denominada convergencia NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno), hará que el hombre, el ser humano, cambié completamente, y que todos los problemas actuales queden completamente cubiertos.


Además de este planteamiento, también ha realizado otras afirmaciones interesantes, como que la energía solar será en poco tiempo el suministrador del 100% de la energía en todo el mundo gracias al crecimiento exponencial de las TIC.


Considera que viviremos en un mundo donde se mezclará lo real y lo virtual y nuestra sangre contendrá linfocitos robóticos, lo que nos permitirá permanecer debajo del agua durante horas, y células artificiales que detectarán el cáncer y curarán el Parkinson.


También ha asegurado que la tecnología, que crecerá mil veces más en diez años y un millón de veces más en veinte años, está volviéndose cada vez más pequeña y está "desapareciendo" a nivel físico, los seres humanos cada vez tenemos más vínculos con el mundo on line y la realidad aumentada alcanzará incluso a los complementos, como las gafas, al punto que llegará un momento en el que viviremos en una mezcla de lo real y lo virtual. En 2020 los ordenadores comenzarán a desaparecer y en 2030 asistiremos a una fusión íntima de la tecnología con nuestro cuerpo y nuestra biología, hasta el punto de que llegaremos a entender mejor nuestro cerebro y sistema nervioso.


Esta inquietud, este espíritu hambriento y a la vez ansiedad le ha llevado a consumir 250 pastillas diarias para llegar vivo al 2030. Según cree, necesita llegar vivo a ese año, ya que para ese entonces podrá transferir su mente a una máquina y convertirse en inmortal, de aquí parte del enunciado de la revista Time.


A diferencia de los rumores que acompañaron la muerte de Walt Disney y la posibilidad de que había sido criopreservado hasta el momento en que los avances científicos pudieran devolverlo a la vida, Kurzweil, más allá de actuar como futurista, actúa como impulsor científico con el fin de que llegue el 2030 y su saber pueda ser almacenado.


A Kurzweil, se le considera uno de los artificies del concepto “transhumanismo”, el uso de la tecnología para mejorar la evolución humana. Aunque la primera vez que se usó el término transhumanismo data de 1957, el significado contemporáneo se desarrolló en la década de 1980, cuando un grupo de científicos, artistas y futuristas establecidos en los Estados Unidos empezó a organizar lo que desde entonces ha crecido hasta constituir el movimiento transhumanista. Los pensadores transhumanistas proponen que los seres humanos se transformen en seres que expandan sus capacidades hasta devenir en posthumanos.

Ray Kirzweil, como transhumanista, cree que en 2030 será posible realizar una transferencia mental o también denominado mind uploading. Este proceso, consiste en realizar una copia de seguridad de toda la información que hay en nuestra mente. Esto permitirá volver a cargarla en otro dispositivo distinto al cerebro, como, por ejemplo un ordenador o el ipad. Algunos de los adeptos, incluso consideran que esto ya será posible entre el 2013 y el 2025.

Tuve la suerte de conocer a Kurkweil en persona en junio del 2009, y me gustó cómo defendió su planteamiento que considera que las personas pronostican siguiendo una inercia errónea de una manera lineal. Tendiendo a creer que todo sucederá al mismo ritmo que hemos conocido en el pasado; razona que somos incapaces de imaginar la progresión geométrica o la que los economistas llaman crecimiento exponencial. No nos entra en la cabeza que las cosas puedan cambiar con tanta rapidez que seamos capaces de reconocerlas.


Hasta este punto, estoy de acuerdo y así se lo manifesté, además, bien es cierto que si todos tuviéramos los pies en la tierra no existiría progreso, por este motivo, necesitamos retos, muchos retos y visiones, aunque algunos demasiado lejanos para conseguir avanzar. Pero pensar que en el 2030, en simplemente diecinueve años podremos descargar nuestro cerebro, nuestro software mental, a cualquier soporte, por muy visionario que me considere no lo acabé de ver con claridad. Posiblemente mi rostro le defraudó, o mejor dicho, mi incredulidad. Si bien es cierto que no era absoluta, pero sí que no observo que sea tan cercano, estimo que posiblemente en cien años lo conseguiremos. Mientras me intenta rebatir con una firmeza y soberbia enorme sus convicciones, mi mente solo hacía que imaginarse a Robin Willians, en la película The final cut, y en su papel del ‘montador’ Alan Hackman, seleccionando fragmentos de la vida de las personas. En su guión, la compañía Zoë Tech se está haciendo de oro gracias al implante Chip Zoë que graba la vida entera de una persona. Justo en el momento de su nacimiento se implanta el chip en el cerebro de los niños y así su vida queda grabada para siempre. Cuando mueres, todo el material de tu vida es montado y editado en lo que se denomina "Rememoria" y durante el funeral, se proyecta en forma de película. Las clases más privilegiadas lo ven como un juguete pero para muchos, los recuerdos deben ser algo temporal y el chip está transformando las relaciones humanas.

¿Se lo imaginan? ¿Se imaginan haciendo un The Very Best sobre nuestros recuerdos, o retrocediendo constantemente una escena de nuestro recuerdo que nos gustó? ¿Se imaginan tomando una cerveza con los amigos en el salón de casa y repasando momentos vividos con ellos? ¿Qué quedará de nuestros momentos íntimos? ¿hasta qué punto afectará a una persona que haya sufrido la muerte de su ser más querido? ¿Querrá ver constantemente los momentos vividos con él, cuál será su verdadera vida, la pasada o el presente? En cambio ¿Imaginemos hasta qué punto el saber podría ser compartido? ¿Qué otras vías de pirateo existirán, el tráfico de historias?

Hay numerosos detractores que critican la corriente transhumanista por considerarla irreal, y argumentan que esta emulación del cerebro nunca podría llegar a funcionar como una auténticamente humana. Aluden también a la vertiente filosófica de la nueva situación, ya que el concepto de identidad quedaría desdibujado.

Diecinueve años tenemos por delante para empezar a dar forma a estas preguntas, junto con posibles leyes de privacidad que surjan entremedio o moralismos que se interpongan en dicho avance, pero ¿verdaderamente estamos hablando de ciencia ficción?

La respuesta la tendremos en los próximos veinte años. Pero mientras tanto, prefiero pensar en otra predicción realizada para el 2030, donde el demografista francés Emmanuel Todd predice que el nivel de alfabetización entre la población del mundo llegará cerca del 100%. Este sí que será un gran hito histórico, ya que en el momento que todo el mundo sabe leer y escribir, ya puede colaborar, compartir, criticar, razonar y tener otra visión del mundo.


“Tendremos el destino que no hayamos merecido,” Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ENTRETENME



El ocio, ya no es el ocio que hemos entendido, interpretado y conocido hasta hace unos años. Se está reinventando y transformando. Sí, es cierto, continuamos pensando en que es una necesidad humana y su satisfacción constituye un requisito indispensable de la calidad de nuestras vidas, pero eso no lo hace inmune a ser transformado.

Si nos pronuncian la palabra, siempre la asociaremos a deportes, espectáculos, turismo, cultura, vivir experiencias, etc… posiblemente estas categorías no estén cambiando del todo –o posiblemente sí, por ejemplo el cine-, pero sí como interactuamos con ellas. ¿Qué será de ellas en los próximos años? ¿Cómo se reconvertirán? ¿Qué inercia viviremos? ¿Qué entenderemos por ocio? Parte de nuestra interpretación de qué entendemos por ocio me gustaría tratarlo en otro post. Ahora, me gustaría centrarme en cómo estamos reinterpretando el denominado ocio digital, por qué creemos que no nos afectará –a corto plazo- y cómo con las cifras y conclusiones que ofreceré espero que cambien de opinión. Posiblemente me haya extendido más de lo normal, pero le recomiendo que a pesar de la ‘pesadez’ del texto, lo lean, ya no por el bien de ustedes, sino del de sus hijos como uno de los principales consumidores.

El ocio nunca ha estado tan al alcance de nuestras manos. La era digital ha difuminado las fronteras espaciales y temporales, permitiéndonos pasar del trabajo al ocio en un solo clic de ratón. Posiblemente, estemos hablando del sector donde más se esté innovando actualmente, donde después de cada año, lo que se ha creado, deja de carecer de sentido y se vuelva obsoleto. Con las nuevas tecnologías, el ocio no está asociado exclusivamente a un instante de nuestro día a día, lo llevamos inyectado en nuestras venas.

Los propios videojuegos ya son un componente de ocio generalizado. Los videojuegos quieren convertir el hogar en un centro de entretenimiento multitarea. Como bien hemos descubierto con la Wii, los videojuegos ya no son cosa –exclusivamente- de niños. El éxito de la Wii reside tanto en su carácter interactivo como en la oportunidad de diversión grupal e intergeneracional, pero esto es sólo el inicio de una gran revolución. La Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, ha preguntado a los ‘jugones’ españoles cómo será el videojuego del futuro: el 90% cree que jugar será una actividad común para todas las edades, y el 80% prevé que los juegos tendrán un fuerte componente social. Alineado con esto, el mercado del entretenimiento móvil evoluciona continuamente para satisfacer las necesidades de los usuarios, hasta el punto que por ejemplo los últimos datos indican que el 40% de los videojuegos en Europa usan sus móviles para jugar.

En este sentido, en estos días se está celebrando en Barcelona el Mobile World Congress, o lo que es lo mismo, 55.000 personas de 200 nacionalidades pensando, buscando y analizando alrededor de lo que algunos entienden como móvil. Y digo algunos, porque el teléfono móvil ha dejado de tener su sentido original: realizar y recibir llamadas. Muestra de ello lo tenemos en el propio iPhone de Apple, donde las llamadas son lo de menos. La prueba también la encontramos en el estudio realizado por Nielsen, donde pone de manifiesto que el 21% de los jóvenes españoles de entre 15 a 24 años acceden habitualmente a Internet desde su teléfono móvil –que se preparen los padres para aquellos que no se han emancipado-, lo que les sitúa por detrás de los jóvenes chinos (73%), estadounidenses (48%) y británicos, rusos e italianos.

Más datos sobre la telefonía móvil: por cada 100 habitantes, existen 120 móviles. La semana pasada la venta de smartphones (teléfonos inteligentes) ya superó la de los ordenadores personales. ABI Research pronostica que el negocio de accesorios de telefonía móvil moverá 50.000 millones de dólares en 2015 (si lo paramos a mirar tampoco es tanto comparado con el patrimonio de la familia del ex presidente egipcio Hosni Mubarak, que según la ABC que podría estar entre los 29.000 y 51.000 millones de euros-)

Continuando al hilo de la revolución de los videojuegos, el propio Mobile World Congress ha dado mayor protagonismo estos días a la telefonía móvil 3D (claramente orientada a jugar) y al modelo de PlayStation Phone, un híbrido entre consola portátil de videojuegos y teléfono móvil.


Por lo tanto, dos conclusiones iniciales que podríamos extraer de esta primera lectura:

- La primera en forma de consejo, abra una tienda de telefonía móvil (¿ha visto alguna que esté vacía? Yo no, y deduzco que usted tampoco.)
- La segunda, y fuera bromas. Deberemos seguir muy de cerca a lo que hasta ahora conocíamos como ‘videojuegos’ –ya están más cerca de la experimentación, sensación, emoción, superación y colaboración que de otra cosa-.

Sin llegar a pensar que nuestra vida se llegará a convertir en el anuncio del procesador de segunda generación de Intel –recomiendo su rápida visión-, si estamos muy lejos de aquel ordenador Spectrum o el joystick. Ahora estamos hablando de que la industria del videojuego mueve 48.000 millones de euros anuales, que comparado con los 8.000 de la industria del cine nos hacen ver la dimensión y el futuro que viene. J.G. Ballard ya lo decía, “el futuro que me interesa son los próximos cinco minutos”, y a ellos son a los que tenemos que atender. Según DEV, la organización española que aglutina a las empresas creadoras de videojuegos, el consumo de este tipo de ocio en 2009 supuso el 53% del mercado de entretenimiento audiovisual, por encima de la taquilla de cine (29%), el DVD (10%) y la música (8%).


Obviamente, la afirmación de que el Ocio se está reinventando, no la podemos centrar exclusivamente en los videojuegos, pero lo que sí es cierto es que el consumidor buscará soluciones para entretenerse en todo momento y en cualquier lugar, desde el rato de espera del autobús hasta los momentos de ocio en casa, y no es que lo digo yo, sino la Fundación Creafutur después de entrevistar a 7.000 personas y expertos.


Nuestra propia manera de entretenernos con el televisor ha cambiado y cambiará aún más. Podríamos decir que otra tecnología ganará terreno al televisor. Los ordenadores, y en especial los móviles y dispositivos como tabletas y pantallas táctiles tipo iPad, serán una forma muy extendida de ver la tele, algunos dicen que mayoritaria. Por tanto, ver televisión será un hábito cada vez menos vinculado al salón y más a la parada del autobús o al parque.

Muy lejos queda la imagen de los quince hermanos viendo en la ventana del vecino su programa favorito en la película La gran familia de Fernando Palacios. Cada vez estamos más cerca de tener una visión personalizada de la televisión, cada uno verá lo que quiera y a la hora que quiera. Ver la tele pasará a ser un hábito menos familiar y más individual.

La banda ancha actual nos permitirá en el televisor –o mejor dicho, ya nos permite- ver y seleccionar a la carta nuestras series favoritas, realizar las búsquedas correspondientes en google, ver vídeos de YouTube, chatear, interactuar a través de las redes sociales, recomendar una serie, etc… Sony y Google ya se han puesto en ello. La publicidad nunca tendrá mayor sentido ya que podrá ser detectado el comportamiento de telespectador, por lo tanto, según sus búsquedas, compras de programas, etc... podremos hablar de una verdadera publicidad personalizada. Sin perder el hilo de la televisión, y como comentaba Félix Badia, subdirector de ES, el suplemento de La Vanguardia, “la televisión convencional, gratuita y masiva, pasará a tener un papel secundario, prácticamente limitado a las transmisiones en directo de grandes acontecimientos, mientras que otros canales de distribución de contenidos, como internet, ganarán importancia.”


Unido a este último punto y en otro estudio de la Fundación CreaFutur, donde se ofrece una perspectiva de cómo será el joven consumidor del periodo 2015-2020, se deduce que los jóvenes del futuro pasarán la mayor parte de su tiempo en casa y se relacionarán a través de las redes sociales. Por lo tanto, podemos denominar que otro tipo emergente de Ocio se llamará ‘Conseguir amigos’. Posiblemente, ya podemos asignar ocio a la palabra Facebook, o a la inversa. Estamos hablando de un ocio orientado a la búsqueda de nuevos amigos entre sus iguales que llevará al desarrollo de guetos que mantengan sus gustos autóctonos, la integración en los espacios y ofertas de ocio comunitarias.


Ante este abismo de datos, cifras, proyecciones de futuro y fuentes de optimismo para algunos, frente a esta revolución digital que nos viene encima ¿Qué consecuencias se están generando? ¿Dónde nos llevará este éxtasis de ocio?


Bueno, diría que llegados a este punto podríamos hacer tres reflexiones:


En primer lugar, podríamos decir que hasta aquí somos ‘geniales’, tenemos la tecnología y los medios, etc.. y aunque el ocio es un componente esencial para nuestras vidas, me pregunto de donde sacaremos tanto tiempo para él. Y otra pregunta, si estamos jugando en el autobús, en el parque, en el coche, etc… ¿nos quedará ‘batería’ –en todos los sentidos- para jugar en casa? Después, ¿verdaderamente dispondremos de tanto tiempo libre? ¿Estamos hablando de entretenimiento o la asfixia por entretenernos? Diría que el ocio posiblemente cobre cada vez más vida por el vacío y herida dejada por la crisis, convirtiéndose en la gran evasiva para olvidar. Cada vez desearemos un ocio menos espaciado en el tiempo pero más intenso, pero de ahí al ocio permanente todavía queda mucha distancia.


En segundo lugar y una consecuencia bastante crítica. Me gustaría dar buenas noticias y decir que está capacidad de multitarea nos llevaría a decir ‘Sí’ a la inteligencia colectiva y múltiple, pero creo que estamos más cerca de sufrir una gran disfunción en nuestra capacidad de concentración, o mejor dicho, estamos sufriendo una distracción constante derivada de nuestra existencia digital. Nicholas Carr, uno de los grandes pensadores en esta era digital, se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos –como este- y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien como él licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mirando Facebook, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico, ponemos un link, y ahora, mientras jugamos.


Carr realiza una llamada de atención respecto a lo que está en juego: “el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet y otros elementos, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información”.


En tercer lugar, me pregunto si llegaremos a saber diferenciar cuando jugar de forma social y colectiva y cuando hacerlo de manera individual, ¿en qué nos convertiremos? Si tendremos posibilidad de ‘ociarnos’ y jugar en cualquier lugar, ¿perderemos la posibilidad de jugar en grupo, con nuestro entorno, o seremos más egoístas o tal vez más competitivos? ¿Asociaremos como la única antítesis del aburrimiento el videojuego?


El propio J.G. Ballard decía que “el futuro será aburrido”, no lo creo. Alternativas de ocio tendremos muchas, pero como dice Manuel Cuenca, director del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, “aunque las tecnologías formarán parte de nuestro ocio del futuro, no lo olvidemos, la clave de la vivencia de ocio está más allá de los objetos, está en nosotros mismos.” Sabia afirmación. Diría que la clave estará en hacer del ocio un ocio inteligente y responsable. No me preocupan los recursos, ahora me preocupa el uso de dichos recursos. Deberemos diferenciar y evitar entrar en la inercia de quién decide por nosotros en qué nos entretenemos, otra cosa será en qué deciden los principales actores como Apple, Sony o Nintendo en qué quieren que nos entretengamos. Nosotros tendremos que decidir si queremos ser una oveja fuera del rebaño. ¿Está preparado?


“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos,” William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.