
Some reflections about what is happening around the world. Very near future.
lunes, 28 de septiembre de 2009
VULNERABLES

¿HACIA DÓNDE VA LA INNOVACIÓN?

Previamente a exponer la segunda parte de “El Management que viene”, he considerado oportuno mostrar una reflexión realizada a finales de 2006. Pertenece a un artículo que fue publicado en la revista corporativa de una multinacional petroquímica inmersa en plenos procesos de innovación en todas sus áreas, tanto comerciales, funcionales como de ingeniería. A fecha de hoy, y casi 3 años después, un directivo de la compañía me reafirmaba que había vuelto a leer el artículo ya que entonces no consideraba la innovación vital. Ahora, tal vez sea demasiado tarde, su área está teniendo tremendas pérdidas y su línea de productos se ha quedado completamente obsoleta. Me preguntaba si de lo escrito algo había cambiado, mi respuesta fue afirmativa: había cambiado su coste de oportunidad.
Aprovechando la situación, me he permitido realizar mínimas rectificaciones, el resto cada vez cobra más importancia.
“Todas nuestras organizaciones serán reinventadas –completamente- en los próximos 25 años. Todas nuestras carreras serán reinventadas –completamente- en los próximos 25 años. La seguridad en el trabajo, tal como la hemos conocido en las últimas tres o cuatro generaciones, ha muerto”. Con estas palabras, Tom Peters, gurú de la gestión empresarial, vaticinaba en su libro Re-imagine! lo que depararán los próximos años a la mayoría de las organizaciones.
El concepto famoso de que la única ventaja competitiva sostenible es aprender más rápido que tu competencia está dejando de ser un imperativo, el único nivel de competencia es ahora la hipercompetencia, un estado en el cual ya no es posible hablar de ventajas competitivas.
Todas estas afirmaciones nos hacen pensar que hoy por hoy, sentirse cómodo es suicida.
Probablemente necesitemos un nuevo modelo empresarial que sirva para la nueva economía, donde los pilares de los intangibles van tomando un protagonismo a un ritmo vertiginoso. Ya no solo nos tenemos que preparar para gestionar incertidumbre y complejidad, sino también llevar al extremo el concepto que nuevamente imperará y será el factor diferencial por excelencia: innovación en estado puro.
El ‘dulce’ viaje hacia la innovación
La propia definición etimológica de la palabra lo dice muy claro: proveniente del latín innovare, que significa acto o efecto de innovar, tornarse nuevo o renovar, introducir una novedad. Alterar, cambiar, mudar, modificar, transformar, transmutar, variar, corregir, rectificar. ¿Cuántos de estos verbos introducimos en nuestras organizaciones?
Me gustaría equivocarme, pero más allá del verbo ‘modificar’ o ‘rectificar’, el resto se queda simplemente en la definición, difícilmente en la acción.
Todos hablan de ‘innovación’, pero verdaderamente son pocos los que conocen el verdadero valor y significado de la palabra. Según una encuesta realizada por la compañía FutureThink –que elabora un ranking anual de empresas innovadoras- las cuatro definiciones más puntuadas son:
· Algo nuevo/único
· Que crea cambios o transformaciones
· Dirigido a una necesidad o a generar valor
· Relacionado con la creatividad
Creo que ninguna de ellas se acerca realmente al significado, me quedo con 13 definiciones –a modo de decálogo- que considero deberían ir cogidas de la mano:
Nº 1: Innovar es disponer de pensadores creativos y de alquimistas de la innovación. El pensador Charles Handy nos lo menciona claramente en su libro The Hungry Spirit: “Son personas capaces de producir algo de la nada. Su lucha no es con la naturaleza sino contra la hegemonía de las prácticas establecidas”.
Nº 2: Innovar es tener un clima que fomente continuamente la innovación. Innovar es percibir un WOW entre los profesionales de una organización, es hacer que la frase de Kevin Spacey comenta interpretando a Lester Burnham en American Beauty sea una realidad: “es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo, hace que te preguntes qué otras cosas puedes hacer que te habías olvidado”.
Nº 3: Innovar son ideas rompedoras, que generen nuevos negocios rompedores, son nuevos productos o servicios que representen un tanto por ciento de ingresos considerables.
Nº 4: Innovar es replantearse cómo el cliente me percibe, descubrir cuáles son sus 10 necesidades más evidentes. ¿Cuántas me faltan? ¿Cómo las abordo? ¿Me he avanzado a ellas?
Nº 5: Innovar es tomar conciencia de las palabras realizadas por la ex Directora General de Google para España y Portugal, Isabel Aguilera: “la innovación viene de aprovechar la riqueza creativa de todos… para llegar a innovar tenemos que revisar los principios de partida, el conocimiento de nuestro entorno, de nosotros mismos, de nuestros hábitos y metas”.
Nº 6: Innovar es analizar qué tenemos que ver/hacer/trabajar con Apple, Google o Youtube, empresas tecnológicas ‘del momento’, pero con tripas humanas. Las tres están entre las cinco compañías que más innovan en el mundo.
Nº 7: Innovar es prepararse para la excepción. Es necesario que las personas se ‘desenganchen’ de sus propias ideas, de forma que puedan ver los problemas de siempre desde una nueva óptica. El Talmud lo deja claro: “vemos las cosas no como son, sino como somos nosotros”.
Nº 8: Innovar es fijarse en Ferran Adrià: el mejor cocinero del mundo. Analizar cómo interpreta y reinterpreta los negocios, qué considera él innovación y lo que es diversificación en toda su extensión: quienes lo detestan, lo hacen porque ha roto con todas las convicciones y proclamado unas reglas desconocidas hasta ahora.
Nº 9: Innovar es analizar la aparición de productos con los que los clientes ni siquiera soñaban. ¿Seremos lo suficientemente imaginativos? Si queremos defendernos en la era de la revolución, no podemos exprimir estrategias del pasado. Rick Teerlink, antiguo director ejecutivo de Harley Davidson, lo tenía claro: “no vendemos motocicletas: somos un estilo de vida”. Tendremos que tener a todo el mundo, desde arriba hasta abajo, centrado en la captura de las oportunidades del mañana. Tomen nota: Detección Sistemática de Oportunidades (DSO).
Nº 10: Innovar es co-innovar: trabajar con el mundo para innovar, ¡eso si que es I+D+i! Haga del mundo su laboratorio –ahora denominado Innovación Abierta-. La radical estrategia de Procter&Gamble de innovación genera en la actualidad más del 35% de las innovaciones de la empresa y miles de millones de dólares de ingresos.
Otro caso lo tenemos en el multifacético empresario Richard Branson (¿Les suena Virgin?) lanzando desde el año 2006 concursos de ideas a nivel planetario, algunos de ellos, para acabar con el problema de las emisiones de gases de efecto invernadero. Branson se comprometió a premiar con 25 millones de dólares a quien invente el sistema más efectivo para eliminar miles de toneladas de dióxido de carbono que ya están en la atmósfera.
Nº 11: Innovar es deconstruir lo que hacemos y ver la fuerza que tiene cada ‘pieza’ por separado. Utilicemos el término cogiendo como base la gastronomía: a finales de los 80 surge la deconstrucción en cocina, y su clave es modificar el aspecto, textura y combinación de los distintos alimentos para mejorar el estímulo sensorial que producen.
Nº 12: Innovar es analizar que más podríamos hacer con el know-how que tenemos, con los activos tangibles e intangibles. Ikea descubrió que podría realizar casas prefabricadas e instalarlas en…48 horas!!
Nº 13: Innovar es observar qué se hace en el mundo, e interpretar que el mundo no es fijarte continuamente en la competencia y, por lo tanto, tener miopía innovadora. Las empresas de un determinado sector suelen tratar de conseguir a los mismos clientes con ofertas poco diferenciadas. La clave es fijarse en compañías que uno nunca hubiera pensado en observar/comparar.
Sé que está pensando, y la respuesta es que ¡nunca es el mejor momento para innovar! Por lo tanto, ya llega tarde.
domingo, 27 de septiembre de 2009
LA REVOLUCIÓN DE LO SENCILLO (CONT.)
Tal vez, la premura de mis palabras por la emoción de descubrir ese genuinidad, me llevó a convertirlo en un ejemplo de diferenciación y autenticidad.
En estos últimos días, se ha hablado de que el vídeo de Gwen Verdon – realizado en los años 60- puede ser el origen de la inspiración de Beyoncé. Analizándolo con tranquilidad, mantengo tal vez el término ‘genuino’, y diría que diferenciador, pero posiblemente cuestiono enormemente su autenticidad, ya que la coreografía es más semejante de lo que me gustaría pensar, por lo tanto, esto da todavía más fe en que existe una crisis de originalidad, desgraciadamente acentuada por momentos.
Pero si continuo pensando desde una perspectiva más amplia, me planteo qué es auténtico y qué es genuino. Si lo pienso, Beyoncé partió de una idea ya creada, pero lo cierto es, que no deja de ser una adaptación, y seamos sinceros: una perfecta adaptación. ¿Cuántas ideas provienen en verdad de la combinación de dos o más elementos? ¿Existe la pureza creativa? Por ejemplo, podríamos pensar que el iPod es una continuación del Walkman utilizando el avance de las tecnologías. ¿Cuántos productos de los que aparecen en el mercado anualmente son completamente novedosos? ¿Cuántos productos revolucionarios como el post-it –por poner otro ejemplo de un artículo basado en la sencillez- aparecen anualmente? En fin, sería una buena pregunta para formular a 3M, propietaria de la patente, al igual que las 49.999 patentes más que dispone en la actualidad.
AUTENTIVIDAD

Nacido el 1 de diciembre de 1935, Allen ha vuelto a la carga con su cuadragésimo quinta película Whatever Works, que ha sido presentada en el Festival de Cine de San Sebastián. Con ella, el director de Vicky Cristina Barcelona regresa a su amada Nueva York, después de cuatro años de destierro europeo.
En referencia al título de su película ‘Si la cosa funciona’, el periodista le pregunta si está de acuerdo con la filosofía de vida, e incluso de trabajo. “Vivir es demasiado penoso para andarse con remilgos.” Contesta Allen.
Reconozco que llegar a los 74 años con ese autentividad (autenticidad + vitalidad + dosis de relatividad necesario) es un gran sueño difícil de conseguir. Tal vez muchos sacrificios de por medio, genialidad innata y una gran capacidad de trabajo y esfuerzo. Aún así, quiero morir en el intento y continuar interpretando, al igual que Allen, el mundo y sus dimensiones.
“El hombre consta de mente y cuerpo, pero el cuerpo es el único que se divierte”. Woody Allen en su interpretación realizada en la película La última noche de Boris Grouchenko
jueves, 24 de septiembre de 2009
RESURRECCIÓN

Por una parte, la compañía sudafricana de inversiones, Allan Gray, ha realizado un spot televisivo donde resucita a James Dean, promesa cineasta fallecida a la temprana edad de 24 años. En el spot se le cede una nueva oportunidad imaginaria de vida: se observa montando a caballo, recibiendo galardones a su vejez, realizando labores humanitarias, etc… todo ello acabando con el slogan: given more time, imagine the possibilities. ALLAN GRAY, Long-Term Investing (de haber tenido más tiempo, imagina las posibilidades). El anuncio, según The Guardian fue grabado en Ciudad del Cabo por la agencia King James y lleva por título ‘Leyenda’.

miércoles, 23 de septiembre de 2009
LA TORMENTA DE HIELO

Los habitantes de Sídney se han levando hoy acomplejados después de observar que estaban invadidos por una gran tormenta roja proveniente del desierto interior del país. Según los expertos, hacia casi 70 años que no se veía algo semejante. Algunos medios, entre ellos la CNN han realizado titulares mencionando que "la tormenta de arena rompe la rutina de los habitantes de Sydney".
El tono rojizo de la nube de polvo -que hacía pensar que un enorme incendio forestal rodeara la ciudad y provocó que algunos residentes llamaran a la radio ABC temiendo que hubiera llegado el fin del mundo- se suavizó a las pocas horas y empezó a tomar un color amarillento.
El transporte público quedó suspendido y las autoridades sanitarias emitieron una alerta para que los ciudadanos con problemas respiratorios, asma, o problemas de corazón no salgan a la calle.
Ante esta noticia, me pregunto si estamos preparados para estos momentos que nos alteran la rutina, claramente en concordancia con la inercia, de aquí el título de tormenta de hielo. ¿Cómo reaccionamos ante un día sin vivir la rutina? ¿Nos quedamos pendientes de que nos avisen de cuándo volvemos a reincidir en ella? ¿Cuánto tiempo dedicamos a pensar en que debemos hacer en lugar de hacer?
Me imagino a mucho de los habitantes de Sídney que se levantaron realizando los mismos procesos matinales: ducha, café (algunos lo realizan a la inversa), selección de ropa -como bien saben, algunos realizan este proceso la noche previa-, entremedio de estas acciones, y claramente alteradas en muchos casos para aquellos que tienen niños, algunos suben las persianas y otros, ponen la radio, la TV o se conectan a Internet para ver/escuchar las noticias. En ese instante, en ese preciso momento, es cuando esta mañana descubrirían que su día, que su rutina, había quebrado. ¿Qué hacer con ese tiempo auto impuesto por la climatología?
Es un momento, un espacio temporal que la noche anterior cuando nos fuimos a dormir no teníamos previsto, no contábamos con él. Nos han regalado ese espacio para nosotros. ¿Quién nos ha castigado con ese imprevisto? ¿Pero, sabemos qué hacer con él? Para aquellos que estén acostumbrados al teletrabajo le podrán dar una cierta salida a ese tiempo regalado, todo esto claro está, después de chismorrear con los compañeros de trabajo. Otros, estarán continuamente pendientes de la Blackberry para ver con qué mensajes operar, y como mensaje tras mensaje les modifica su microrutina que se han asignado, otros googlelizaran de forma continuada y dispar, algunos continuaran con el libro que dejaron la noche anterior pendiente de cómo evolucionan las noticias y ver cuando pueden volver a la rutina. Algunos intentaran hacer una búsqueda y pensamiento acelerado de actividades para ver como convivir con sus hijos en un espacio auto-impuesto, y otros simplemente, esperarán que pase la tormenta. Me pregunto, cuanto improductiva es una tormenta, y tal pregunta no me la formulo precisamente por sus efectos o consecuencias. Las tormentas no se deberían valorar por lo que duran, sino, por lo que las hacemos durar.
“Ningún viento es bueno para el que no sabe adónde va,” Marina, J.A
martes, 22 de septiembre de 2009
LO PEQUEÑO ES BELLO

Del mismo punto de partida y del origen de la sencillez, también nos estamos encontrando en que se está produciendo una revolución de los tamaños. Nos toca vivir en un mundo y una época, donde las pequeñas cosas se ajustan más a las necesidades del consumidor de este principio de siglo.
Algunos lo están empezando a bautizar como nanoworld, pero lo cierto es que es una corriente que empieza a estar bastante extendida. El pasado 9 de agosto aparecía un artículo en El País escrito por Francesco Manetto donde hacía mención a que “por la rutina, por el ritmo cotidiano o incluso por la crisis de algunos valores clásicos del consumismo, los conceptos de grande, caro o amplio empiezan a no estar a la orden del día. La cultura estadounidense ha estado enganchada a la idea de grande durante mucho tiempo. Queríamos coches grandes, casa grandes o raciones de comida grandes.”
La practicidad está tomando posesión por encima de la ostentación.
En dicho artículo, mencionaban ejemplos como las raciones individuales en las estanterías de los supermercados, Twitter y su envío y recepción de mensajes de hasta 140 caracteres, como Nokia ha reducido el tamaño de sus embalajes o el coche Tata Nano, adquirible en India por 1.500euros. Todos ellos, caracterizados por su reducida dimensión.
Si continuamos hablando de la telefonía móvil, nos daremos cuenta que cada vez los dispositivos son más reducidos, en muchos casos, sobreponiendo el tamaño a las prestaciones. También tenemos ejemplos, precisamente de Nokia, donde el dispositivo ha sido generado para exclusivamente recibir y efectuar llamadas. Está pensado para un target que sólo busca la sencillez del medio. Hace poco yo mismo mencionaba en un artículo que hace diez años era impensable pensar que podríamos llevar en un artilugio semejante a un mechero más de 16gb. ¿Saben cuanta información podemos llevar en él?
Continuando con el ejemplo de los supermercados, existen estudios que demuestran un cambio de inercia en la compra de pizzas. Han empezado a notar un considerable aumento en las pizzas individuales. Continuando en el mundo gastronómico, Martin Berasategui lanzó hace dos años una línea de productos selectos pre-cocinados con raciones completamente individualizadas.
En el último Salón Náutico de Barcelona, las cifras nos daban que habían aumentado notablemente las embarcaciones de recreo reducidas, versus los veleros y otras de gran tamaño.
Si nos paseamos por IKEA, nos daremos cuenta que evitan los grandes artículos. Parte de su éxito, centrando en reducir los gastos logísticos y en el lema de háztelo tu mismo, se encuentra en ser el reino de las pequeñas cosas. Por mucho que intentemos entrar en esta superficie con el objetivo de adquirir simplemente un mueble, acabamos saliendo con toda una serie de complementos, esas que verdaderamente ofrecen relativo valor.
Por continuar con este reino que denomino de las pequeñas cosas, nos encontramos con un producto procedente y fruto de la investigación aeroespacial de la Nasa: las Ecosferas.
Son ecosistemas cerrados y autosuficientes desde 10cm de diámetro que nos enseñan acerca de la vida en la tierra y la interrelación existente entre los distintos seres vivos. Al fin y al cabo, con las Ecosferas, promovemos un sistema de vida en un espacio de reducidas dimensiones. ¿Es esto lo que estamos viviendo?
En cualquier caso, el mundo y nuestras vidas, están formados por pequeñas cosas y pequeños detalles. Si todo lo que gira a nuestro alrededor se reduce de tamaño, algo nos debería servir para nosotros mismos, tanto en como pronunciaba Séneca al decir que “la voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas,” como en reducir nuestros aires de grandeza.
“El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación,” Friedrich Wilhelm Nietzsche


