viernes, 1 de abril de 2011

BÁSICO



Dicen que llevamos en crisis más de tres años, y que es posible que la recuperación empiece a estar en el horizonte –cerca no, perdón, quería decir cercano-. Aún así, pocos han aceptado la situación real. Dicen los expertos que posiblemente es hora de que empecemos a asumir que no queda nada por recuperar y mucho por afrontar. Cómo he reiterado en más de una vez y en distintos foros: hemos pasado de una economía financiera y de bonanza a una economía de supervivencia, y en esta ‘Nueva Economía’, debemos volver a ciertos orígenes que habíamos perdido. A pesar de su sencillez, todavía existe mucha gente que se resiste a admitir que corren nuevos tiempos, y por lo tanto, los imperativos no son los mismos que hace cuatro, tres o dos años.


No le voy a contar nada que no sepa, pero tal vez si que algún aspecto que haya olvidado. Tampoco voy a entrar en Ella, ya que en su momento ya tuve oportunidad de hacerlo. Simplemente centraré mi punto de vista en un recopilatorio de las impresiones que me he ido encontrando en estos últimos meses con gente de la calle, empresarios, directivos y algún ‘espécimen’ más. De entrada, le diré que ya no es momento de las ideas de gran envergadura, estamos volviendo a lo básico, a lo que los americanos están empezando a describir como ‘get back to the basics’. La propia definición de ‘básico’ que ofrece la Real Academia Española es muy contundente con el significado de lo que les estoy hablando: “fundamental. Perteneciente o relativo a la base o bases sobre que se sustenta algo, fundamental”. Dice fundamental, no extra, excesivo, mejor, simplemente fundamental, equivalente en esta caso a necesario.


Es necesario volver a los orígenes, a interpretar los aspectos de la vida en su puro sentido original y básico. El propio Ferrán Adrià, considerado por muchos el mejor cocinero del mundo ha dicho estos días que la tapa y el tapeo como concepto son "el último paso que queda, el futuro", y que significarán un fuerte empuje para el sector de la hostelería española y sus productos más típicos. Estamos hablando de la tapa, la combinación gastronómica por imperativo de la cuisine española. Incluso Adrià matizó: "El futuro son las tapas y la comida informal". No comentó que el futuro será el auge de la degustación creativa o la deconstrucción, dijo tapa, elemento básico.

En esta línea, si se fijan, las propias vajillas han dejado de ser cuadradas, han vuelto a ser redondas. El pan, ha vuelto a tomar protagonismo en su versión original: artesanal y primando el tipo de harina de cereales, sal y agua, y cuidando las levaduras.

En la mayoría de productos alimenticios, la connotación ecológica de por ejemplo verduras o carnes está diferenciándose del resto de alimentos, aspectos que para nuestros padres o abuelos han sido siempre un derecho, no una excepción. Volvemos a lo básico.

La publicidad, ha vuelto en su mayoría a describir el producto, no tanto la sensación por el producto. En la moda, los colores básicos vuelven a triunfar. Volkswagen reedita ediciones y ediciones de su Golf -22 millones de unidades fabricadas-, etc…

Posteriormente a los momentos boyantes vividos, las aguas vuelven a su cauce, ya no puede coger la gran ola cualquiera, ni tan siquiera subirse encima de una tabla de surf, es un privilegio para muy pocos. Ahora, dicha tabla se ha convertido en un remo, y con un remo, ya sabe que toca hacer, remar y remar, eso sí, sabiendo hacia dónde se va. Posiblemente el error ha estado en comercializar muchas tablas de surf y vender a todos los compradores la posibilidad de que en corto espacio de tiempo podrían llegar a ser surfistas sin realizar ninguna clase previa, o incluso, vendérsela a aquel que ni tan siquiera tiene una playa cercana, ya no digo con fuertes vientos para practicar surf en perfectas condiciones.

Volvemos a los planteamientos que toda la vida han triunfado, estamos dejando de lado la experimentación y especulación. Zapatero a tus zapatos, que se dice. La diversificación prácticamente se ha acabado, volvemos a trabajar en lo que sabemos hacer y conocemos. En estos últimos años las personas físicas y jurídicas se han lanzado a introducirse en terrenos desconocidos que han acabado siendo pantanosos. Han confundido su ‘conocer’ con el ‘saber hacer’. En la época que valía todo, el ‘riesgo’ era premiado y recompensado, ahora es un término tabú. Dicha etapa vivida ha permitido al albañil ser constructor, al tendedero hostelero, al jornalero inversor, y así un sinfín de ejemplos.

El escenario para la improvisación es cada vez más reducido. El juego lo hemos dejado exclusivamente para la playstation, no para nuestras vidas. La inmediatez nos apreta, el futuro ya veremos con qué lo abordamos, ahora para muchos es lo de menos. La imaginación ha sido superada por la furia, y la revolución por la simple reivindicación. Estamos intentando vender a una sociedad intangibles (¡me incluyo!) cuando ahora más que nunca necesitan poder tocar algo para verdaderamente comprarlo. Volvemos a asumir lo complicado como lejano, lo sencillo como cercano. El pelotazo prácticamente ha desaparecido. El valor del esfuerzo y coraje vuelven a estar más presentes que nunca, sustituyendo desgraciadamente en muchos casos a la sonrisa o alegría. El propio concepto de la inversión ha cambiado radicalmente en pocos años, ya no existen los aficionados a la inversión, ha quedado en manos de los verdaderos expertos.


La competición por las escasas oportunidades que quedan es temible. Estamos en un mundo donde las pequeñas cosas son a las que nos debemos agarrar. Estamos en un país donde las pymes suponen más del 99 % de las actividades empresariales excluyendo agricultura y pesca. En España hay cerca de 7 pymes por cada cien habitantes. No estamos hablando de grandes multinacionales que mueven un país, lo hacen las compañías de uno, diez, veinte o cincuenta trabajadores, aquellos que miran las pequeñas cosas. Aquellos que buscan ideas aparentemente ‘sencillas’ que puedan incorporarse de forma ‘obvia’ a la actividad diaria.


El premio Nobel Daniel Kahnemman, junto con su colega Amos Tversky, revelaron la dimensión irracional humana, a en una época en que primaba el mito de la racionalidad y del hombre económico hiperracional. Kahnemann y Tversky comprobaron repetidamente que las personas reaccionaban con desproporcionada exageración ante pequeñas cosas, y que en cambio no reaccionaban adecuadamente cuando se trataba de algo importante.


La experiencia real y auténtica volverá a cobrar vida y a subir al podio a los verdaderos ganadores, no la intermitencia del falso saber de unos cuantos. En el camino se quedarán los maleantes de fachada atractiva pero de hueco enorme en su interior.


Repito, la necesidad de volver a los “principios básicos”. Su desencadenante ha sido la reacción a la totalmente evitable locura financiera que nos rodea, pero quizá también sea el resultado de una modesta reacción frente a esa super-extra exagerada expresión de que “absolutamente todo lo que sabemos de cualquier cosa ha cambiado”. ¿Verdaderamente lo cree así?


El aspecto que no ha cambiado es que el aprendizaje ya no forma parte de un momento de nuestras vidas, es nuestra vida, y eso nuestro subconsciente lo llevaba sabiendo antes de estos últimos cuatro años, pero posiblemente habíamos cerrados muchos libros haciendo alarde de supuestos, y si todavía tiene cerrado el libro, usted mismo.


Tom Friedman, columnista del New York Times, escribió: “De pequeño, mis padres me decían: ‘Acábate la comida, que en China se mueren de hambre”. A mí, ahora me gustaría decirles a mis hijas: “Acabad los deberes, que los chinos vienen a por vuestros puestos de trabajo.” Esté donde esté, en finanzas, ingeniería o en el servicio de un bar…, vale la pena repetir esta ‘sencilla’ y ‘básica’ lección que mi amigo Tom Peters reitera:


¡Lea más que ellos!

¿A los 27?

¡Estudie!

¿A los 47?

¡Estudie!

¿A los 67?

¡Estudie!


¡Estudie!

(¡Y luego siga estudiando!)


Para finalizar, simplemente recordarle que aunque se están desempolvando del trastero las fórmulas que han triunfado con anterioridad, debe recordar que no se puede utilizar un mapa viejo para encontrar nuevas carreteras.


“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona,” Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

lunes, 14 de marzo de 2011

TEMPUS









Soy un férreo lector de La Vanguardia. Admito que dejé mi mono ‘vanguardista’ durante unos años, proveniente de una decepción, o mejor dicho, una chiquillada. Todo vino al ver cómo destinaban en la portada un gran espacio a una fotografía de la reina Sofía tropezándose al bajar del ave, creo que recordar hacia el 1992. Consideré por aquel entonces que cómo era posible ceder protagonismo a un hecho tan irrelevante con la enorme cantidad de noticias mucho más trascendentales de dicho día, y si al menos hubieran jugado con la metáfora de que 'la monarquía se tambalea', pero no fue precisamente el caso. En fin, después, logré reconciliarme con ella y comprender que era una guerra perdida.

Al igual que muchos otros medios de comunicación, entre semana realizo una lectura virtual del diario, mientras que los fines de semana me gusta disfrutar de su versión en papel, a pesar de que muchas veces me acompañe todo el día de arriba para abajo hasta llegar la noche donde puedo disfrutar de ella con cierta tranquilidad, a pesar de que las noticias ya sean caducas.

En su versión digital, al igual que la de otros medios, suelo acceder dos o tres veces al día para ver las novedades o noticias, es algo que llevo haciendo tiempo por defecto, sea en el portátil o en la reducidísima pantalla de mi móvil –perdón, Smartphone-. Es como si pensara que alguna de las noticias que leeré afectará en mi destino. Muchas veces me quedo sorprendido y sobretodo en este último año, de cómo al encontrar alguna noticia de última hora, sin llegar a ser del todo relevante y que debe llevar unos diez minutos expuesta, ya existen unos treinta o cuarenta comentarios, algunas veces llegando hasta los cien. Tenemos de todo tipo, constructivos, ‘asesinos’, pedagógicos, reivindicativos, pasotas o hasta aquellos que comentan de todo menos algo relacionado con la propia noticia.



Ante este continuo asombro me pregunto tres aspectos:



- El primero, de dónde saca la gente tiempo para opinar, por muy breve que sea el comentario.
- El segundo, y aunque pueda parecer contradictorio con mi profesión, para qué lo hacen. ¿Para ver su sello impreso en una pantalla de 17”?


- Y por último, cómo lo pueden hacer tan rápido nada más publicar la noticia. ¿están revisando constantemente todas las noticias del diario para ver en qué pueden opinar?



Con respecto al primero, tengo un gran amigo con un enorme poder para el sentido común, que dice que si he notado el aumento es debido a la cantidad de gente que está en el paro, y consecuentemente disponen de mucho tiempo libre. Admito que puede ser una de las posibilidades.



Con respecto al segundo, y respetando que cada uno puede hacer lo que desee con su tiempo, -muchos se pueden preguntar por qué escribo por ejemplo-, me sucede lo mismo. ¿qué nos lleva a opinar, si es que verdaderamente opinamos? Algo semejante me sucede cuando observo a comentaristas televisivos que proponen una encuesta a través de sus cuentas en Facebook por ejemplo o en la web del medio de comunicación. El pasado miércoles viendo un partido de la Champions League me preguntaba cuanta gente respondía ante la pregunta que lanzó el comentarista solicitando si una jugada en cuestión había o no sido penalti. Posteriormente observas el resultado, y te preguntas qué sentido tiene real. ¿Qué te condiciona observar la respuesta?



Y en referencia al tercero, y más allá de que puedan recibir avisos en su móviles o alertas en sus correos electrónicos, continuo sin encontrarle sentido –a excepción del Twitter que reciben los tweets inmediatamente-.



Lo mismo que sucede con los comentarios de las noticias de La Vanguardia, me sucede precisamente con Twitter. ¿Por qué opinamos en Twitter? ¿Qué nos hace tener el necesario impulso de opinar? A pesar de considerarme tecnócrata, todavía me quedo perplejo y mi asombro va en aumento. Ya no solo por ver que hacen cinco millones de ‘followers’ siguiendo a Justin Bieber -El día que se cortó el pelo perdió 80.000 seguidores-, o que el adolescente disponga de servidores dedicados exclusivamente a él en la sede de Twitter, sino en otros ejemplos como el teóricamente desprestigiado Charlie Sheen. Justo después de que los estudios Warner Bros. anunciaran el despido inmediato del actor como protagonista de la telecomedia Two and a Half Men (Dos Hombres y Medio) por encontrarse "enfermo" y por sus insultos a ejecutivos que demuestran su "depravación moral", el actor decidió iniciarse en el mundo del microblogging abriendo una cuenta en Twitter y consiguió que un millón de usuarios le siguieran en la red en tan solo 25 horas, convirtiéndose en el usuario de Twitter más rápido en conseguir seguidores, superando a otras 'celebrities' como Ashton Kutcher o Lady Gaga. Según el New York times desde este miércoles, Sheen ya cuenta con 2.400.000 seguidores. Me pregunto de si con Twitter ha nacido un nuevo paradigma de liderazgo y de por ejemplo, que hubiera hecho con él un Martin Luther King.



Como dice Delia Rodriguez, “Twitter se ha convertido en una poderosísima red social, protagonista tanto en las revueltas árabes como en el ascenso y caída de personajes famosos. Desde su puesta en marcha, prácticamente todas las grandes noticias han saltado primero en Twitter. Su secreto es volverse imprescindible para sus usuarios. “

Usuarios y medios están aún aprendiendo que Twitter es un polvorín donde se mezclan lo público y lo privado, donde verdad y mentira vuelan a la misma altura. Las reputaciones se construyen o se destrozan con rapidez. El humor, una parte muy importante de la experiencia tuitera, corre muchos riesgos de ser malentendido al transportarse a un titular. Alejandro Sanz , el español más seguido de Twitter con más de 1,7 millones de followers, mantiene una postura sobre las descargas muy impopular, que a menudo le lleva a enzarzarse en discusiones con los usuarios.

Antes de entrar en el verdadero sentido del post que escribo, de si comunicamos o deseamos opinar para sentirnos seres humanos, continuemos hablando un poco de las cifras de Twitter y de cómo su crecimiento podemos considerarlo con la expresión americana de WOW!.



En el año 2007 eran 5.000 tweets diarios. En el año 2008 fueron ya 300.000, en el año 2009 2,5 millones por día, y hoy en día la friolera de 50 millones de tweets y 600 tweets por segundo. En el año 2009 crecieron un 1.400% los tweets. Curiosamente España es el tercer país que más tuitea, con dos millones de usuarios directos, es el país europeo donde más crece Twitter.




En cuanto al uso que se realiza, un estudio realizado por Pear Analytics en el 2009 muestra que el contenido que circula en Twitter es en un 3,6% noticias, un 3,7% Spam, un 5,8% Autopromoción, un 8,7% mensajes repetidos, un 37,5% controversial y un 40,5% palabras sin sentido.



Estos datos contrastan con las conclusiones de otro estudio elaborado por Madrid Network, dirigido por Storm y titulado I Estudio twitter como generador y difusor de innovación.



El informe analiza los datos recogidos sobre una muestra de más de 1.000 usuarios de la red de microblogging. En primer lugar analiza el cambio en el perfil de usuario de twitter desde 2008 donde se concluye que la edad promedio ha pasado de los 28 años en 2008 a los 33 años en 2009. También se ha producido un incremento del número de mujeres que utilizan la aplicación con respecto al 2008 (22% vs 31%) y ha aumentado un 13% el número de usuarios que utilizan Twitter varias veces al día.



Si hablamos del uso que estos hacen de la aplicación, el estudio resalta que se han cuadruplicado los usuarios que hacen un uso estrictamente profesional (5% vs 21% en 2009), mientras que los que lo utilizan sólo por un interés personal ha caído a la mitad (50% vs 21%).



Los usuarios entrevistados dedican un promedio de 69 minutos diarios al uso de Twitter. El tiempo medio dedicado por las mujeres es significativamente superior al de los varones. La intensidad de uso es menor a medida que aumenta la edad.



El estudio también resalta que Twitter es un espacio que favorece la creatividad, donde las ideas y propuestas fluyen. El 46% de los usuarios, utiliza twitter para comunicar ideas o reflexiones, y lo que es más importante, más de 86% de los usuarios retuitea las actualizaciones de sus contactos, lo que favorece la circulación de ideas.



Más allá de manifestar los encuestados que a menudo realizan un uso para comunicar noticias, comunicar cosas que descubren navegando o para compartir links de webs interesantes, también muestran otros uso como Compartir estado de ánimo, sondear la opinión de sus contactos o compartir experiencias de consumo.



EL VACÍO DE LA OPINIÓN



¿Estamos hablando de ego o de la imperiosa necesidad de comunicar y transmitir a nuestra red lo que pensamos u observamos? ¿Qué buscan por ejemplo, los 1,7 millones de seguidores de Alejandro Sanz? ¿Morbo? Con estas reflexiones no vengo a decir ni mucho menos que esté en contra de Twitter, al contrario, lo considero una plataforma sumamente potente en su versión profesional y como un espacio de difusión e intercambio de conocimiento. Extraordinaria para mantenerse al día de lo que sucede en internet y para compartir noticias o links interesantes, además, ojo a aquel que no esté puesto en Twitter, ya que es y será toda una revolución. Ahora bien, si entramos muchas veces en su plano más personal, evalúo la dimensión y reflexión de si a la gente le gusta estar constantemente observada, o si tenemos la necesidad de tener seguidores o si por el contrario, se tiene una gran necesidad por comunicar su actividad.



Estoy en Twitter (@mcroblesza)y sigo exclusivamente a cinco personas, que por una razón u otra considero que aportan valor en sus recomendaciones, conclusiones o afirmaciones. Igualmente también estoy en otras redes sociales, especialmente alguna de uso profesional. En una de estas, pude observar como uno de mis contactos, profesor reconocido, iba realizando tweets de ‘gran importancia’: ‘Me levanto’, ‘ahora entro en el gimnasio’, ‘hoy he tenido un día feliz’, ‘me espera un duro día de trabajo’. ¿Por qué lo hace? ¿Para querer sentirse observado? ¿Piensa que es un elemento trascendental para sus followers conocer cuándo se mete en la ducha? Me pregunto y con todo el respeto del mundo, si se habrá comprado una carcasa anti-mojado para su móvil para así ir describiendo los procesos mientras se ducha: “ahora me pongo el champú” etc.… ¿Confundimos comunicar con vomitar palabras que no llegan a ser ni expresiones?



Vale, de acuerdo, todos necesitamos ser escuchados. Posiblemente Twitter sea un medio para conseguir expresarnos y recibir respuestas rápidas, pero ante el difícil reto de pensar que en la sociedad de la información construiremos riqueza del saber, prefiero quedarme con la función humorística y sarcástica de Twitter, que en estos tiempos de crisis no vienen nada mal.



Todo y así, me reitero en mi reflexión de si parte de la sociedad actual dispone de demasiado tiempo libre, y de si parte de ese vacío, lo tenemos que ocupar con banalidades impulsivas y que no requieren mucho pensamiento o reflexión -140 caracteres por ejemplo-, bien sea a través de Twitter, cualquier periódico online o nuevos medios o soportes que aparecerán en los próximos años y que no somos capaces de imaginar en la actualidad –así a voz de pronto, me imagino unas lentillas que enviarán por radiofrecuencia a nuestra red de contactos aquello en imágines que nuestros ojos observan y que queremos transmitir, como un buen restaurante, un texto de un libro o una tienda cool que hemos descubierto-.

También es posible, que en los próximos años, cambiará lo que entendemos por Curriculum Vitae. Hasta ahora, describíamos cuáles eran nuestras habilidades, en qué habíamos trabajado y qué puestos de trabajo habíamos cubierto –nunca mejor dicho-. Tal vez, en un futuro cercano, además, habrá que agregar -o la propia compañía que nos entreviste ya tendrá a su disposición-, en qué hemos intervenido, en qué foros, cuantas opiniones hemos realizado en Twitter, cuantas preguntas hemos formulado o respondido, o cuantos debates hemos propuesto en Linked-in. Por el contrario, diría que también valorarán qué hemos realizado en Facebook, qué perfil de fotos hemos colgado (bebiendo, riendo, durmiendo, jugando, gritando, etc…) y con quién tratamos, a pesar de sobrepasar las leyes de la privacidad. Este es nuestro futuro cercano, y los primeros filósofos, los griegos presocráticos, que pronto advirtieron que el mundo, o fysis, es una realidad diversa (sustancia) que se halla en continua y perpetua transformación, lo que de alguna forma ya prefigura los modernos conceptos de espacio y tiempo. En ellos es donde nos toca vivir.









“Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones.” Gregorio Marañon (1887-1960) Médico y escritor español.

domingo, 6 de marzo de 2011

SIMPLIFICADOR





En mi anterior post, titulado 2030, comentaba el pronóstico que nos suscitaba Ray Kurzweil y su visión del transhumanismo. Si nos paramos en este mismo año, en el 2030, La Association of Professional Futurists realizó un estudio para observar cuáles serían las profesiones más demandadas y con mayor futuro (ya saben, para aquellos que tengan menos de 48 años vayan tomando nota). La Association of Professional Futurists es un grupo conformado por 20.000 profesionales de todo el mundo, siendo la mayoría de ellos especialistas en alguna disciplina científica o técnica. Esta asociación trabaja conjuntamente para detectar tendencias mundiales del futuro.



Justamente, el resultado del estudio realizado por Fast Future corresponde a la elección de 486 miembros de la mencionada APF, quienes respondiendo a una votación eligieron 20 nuevas profesiones que actualmente no existen, y que serían las más demandadas del futuro.


Para dicho resultado se han tenido en cuenta previsiones demográficas y climáticas para 2030; un aumento de 8.300 millones de personas en el mundo; una demanda de alimentos en aumento; una crecida del 30% de la demanda del agua; un mundo liderado por China e India; televisión 3D y tecnología cada vez más presentes en nuestras vidas, etc.



La previsión no sólo se centró en el 2030, también se hizo para el 2020 y 2015. A continuación detallo los resultados, ruego no pierdan detalle, algunas no tienen desperdicio:



NUEVAS PROFESIONES DEMANDADAS EN EL 2030


  • Cirujano de aumento de memoria: medicina, ingeniería informática, biomedicina, biotecnología

  • Ejecutor de cuarentenas: medicina, biomedicina, epidemiología

NUEVAS PROFESIONES DEMANDADAS EN EL 2015


  • Pharmer (mezcla de granjero y farmacéutico): ingeniería agrónoma, farmacia, ingeniería genética

  • Experto en ética científica: filosofía, toda clase de carreras científicas

  • Pilotos, arquitectos y guías turísticos… espaciales: arquitectura, ingeniería aeronáutica, turismo

  • Granjero vertical: ingeniería agrónoma

  • Especialista en reversión del cambio climático: ingeniería medioambiental

  • Profesor virtual: ciencias de la educación

  • Organizador virtual: biblioteconomía y documentación, administración de empresas

  • Ayudante de networking en redes sociales: educación social, trabajo social, relaciones públicas

En otra investigación, en este caso de la Universidad de Oxford, a través de la School of Social Sciences y con la visión puesta de una forma más cortoplacista, nos muestran, diferenciando por categorías, algunas actividades profesionales que pueden definir las nuevas vacantes en un futuro inmediato:


PROFESIONES DE NEGOCIOS Y RECURSOS HUMANOS


- Broker del talento: Administrará y venderá talento. Este profesional identificará las capacidades adquiridas por los trabajadores y las comercializará en organizaciones a escala global.

- Collective Intelligence Office: Será responsable de gestionar el conocimiento de la organización, y el encargado de potenciar y maximizar al capital humano y sus competencias.

- Gerente de Bienestar: Será un directivo especializado en proveer e implementar planes de beneficios para mejorar la salud laboral y el equilibrio de trabajo/vida personal de los miembros de una organización.

- Agility Consultant: Será un consultor de simplicidad y agilidad en los negocios. Ayudará a las organizaciones a racionalizar los procesos, la tecnología, sus estrategias y las herramientas de marketing.


PROFESIONALES DE ECOLOGÍA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

- Sustainability Manager: Será el director encargado de velar por las buenas prácticas de la compañía en relación al cuidado del medioambiente y los vínculos con gobiernos y comunidades.

- Recicladores Ambientales: La necesidad de preservar recursos naturales impulsará la aparición de nuevos especialistas del reciclado. Éstos se encargarán de reconvertir los residuos tóxicos en materias primas para la producción o en nuevas fuentes de energía no contaminantes.

- Data Ecologist: Brindará datos a organizaciones públicas y privadas sobre la evolución de indicadores ecológicos y ambientales.


PROFESIONES MÉDICAS Y CIENTÍFICAS

- Bioinformático: Será un especialista en biotecnología e informática que trabajará en el desarrollo de tratamientos médicos.

- Geomicrobiólogo: Tendrá formación en geología, ciencias ambientales y microbiología, para trabajar en la creación de microorganismos que ayuden en las técnicas médicas del futuro y en la eliminación de la polución.

- Nanomédico: Serán médicos con formación en nanotecnología, para el desarrollo y operación de dispositivos para el cuidado de la salud.

AGRONEGOCIOS

- Productor de alimentos orgánicos: Empresario y agricultor que dominará tanto las técnicas genéticas como las comerciales. Este perfil surgirá por la alta demanda de productos ecológicos.

- Tecnoagricultores: Utilizarán robots para el sembrado, el tratamiento químico y la recolección de los cultivos. Emplearán equipos de riego inteligente que adecuarán la humedad a las necesidades de los vegetales y dispondrán de computadoras conectadas a grandes redes de información agrícola.

- Acuicultores: Manejarán "plantaciones sumergidas", donde cultivarán y criarán distintas especies de animales y vegetales para el consumo. Serán especialistas en biología marina y genética. Actualmente, ya trabajan con moluscos y algas en recintos controlados.

PROFESIONES DE TECNOLOGÍA Y ENTRETENIMIENTOS

- Diseñador de videojuegos: Los videojuegos ya son una de las industrias más poderosas del mundo del entretenimiento, con ventas por 10.000 millones de dólares anuales sólo en los Estados Unidos. Y esta tendencia seguirá firme, creando miles de empleos de diseñadores.

- Conectadores: Serán especialistas en empalmar fibras ópticas.

- Telecomunicólogos: Serán los especialistas que gestionarán la interconexión masiva de computadoras y sistemas electrónicos a través de redes de telecomunicaciones como Internet. En esta profesión habrá tanto técnicos como creativos.

- Holografistas: Especialistas en la creación de animaciones y espectáculos mediante la holografía, que permite crear objetos y escenarios tridimensionales, gracias a la técnica del láser.

Contemplando este gran abanico de posibilidades derivadas de las dos investigaciones, y que creo que la posible opinión generalizada merece un post dedicado a ello, me gustaría centrarme parcialmente en una, en la denominada Agility Consultant. Su description job, “será un consultor de simplicidad y agilidad en los negocios. Ayudará a las organizaciones a racionalizar los procesos, la tecnología, sus estrategias y las herramientas de marketing,” me recuerda a la profesión mencionada por el gurú Tom Peters en su libro The Little Big Things, JOS: Jefe Oficial de Simplificación.

Permitiéndome hacer una versión de este último, y por no centrarlo exclusivamente en el ámbito de las organizaciones, lo acabaría denominando como la profesión de Simplicador, interpretándola como una profesión de futuro de absoluta inmediatez.

El Simplificador

Como su nombre dice, su labor es hacer las cosas más simples, no confundir con realizar las cosas simples o que por el contrario, que requieren sentido común. ¿Qué entiendo como simplificador? Aquel que precisamente tendrá la función de ‘simplificar la información’ que recibamos y nos ayude a decidir. Aquel que se dedique más allá de los anhelos de la tecnología a filtrar qué información es relevante para nosotros, que nos ayuda en el ‘qué leer para decidir o para disfrutar’. Aquel que conociendo nuestras inquietudes o retos, nos sintetizará la información, y no me estoy refiriendo a que realice dicha información para las empresas, me refiero a título consumidor final – ¿como freelance tal vez?- y que sirva para nuestro desarrollo profesional o personal. Será aquel que cada día buscará cual sería la información que necesitemos, y es que, ante el mercado actual de la sobreabundancia de información, no dispondremos ni del tiempo, ni de los recursos suficientes para tener la información adecuada en el momento adecuado. Estamos hablando de documentalistas transformados con una vocación y orientación personal. Estaríamos hablando de un Information Shopper –por seguir el hilo del Personal Shopper, que observo que no entra en los planes ni de la Association of Professional Futurists, ni de la Universidad de Oxford-.


La reflexión de esta nueva figura viene derivada de que hoy en día nos deberíamos hacer la pregunta de si disponemos de demasiada información. Bueno, más que pregunta es una realidad. El círculo vicioso de la superabundancia de la información está haciendo que corramos el riesgo de acabar perdidos como niños pequeños en el parque de atracciones de la información, donde cada vez más gente está más conectada a más contenidos y les resulta más difícil lidiar con ellos.


Según una encuesta fiable, el 28 por ciento de cada día de trabajo se pierde debido a exceso de información. Pero aún más profunda que esa es la sensación de que toda la información del mundo no puede ayudarnos a encontrar sentido a la propia información. Tenemos más y más formas de comunicarnos, al parecer, y cada vez menos que decir.


Frente este exceso de información, el proceso de informarse cada vez irá tomando más relevancia, así como la necesidad por desarrollar algunos instrumentos que nos permitan informarnos mejor. Con exceso o no, la pregunta recae en si efectivamente somos nosotros los que no somos capaces de manejar toda la información que nos llega. La inercia de leer la información, pero no de interpretarla. Nos hemos convertido en mercenarios del leer, pero difícilmente de razonar la lectura que hacemos, estamos volviendo a nuestra infancia, donde sí leíamos pero no razonábamos. Como decía en mi post de Entretenme, estamos convirtiéndonos en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información.


Según Pico Yer, ensayista y novelista británico, “nadie puede negar que la tecnología ha expandido infinitamente nuestras posibilidades. Pero cada vez más gente se está preguntando por qué estas herramientas de conexión nos están dejando tan agotados, desconectados y solos. Sólo alejándonos de nuestras máquinas, después de todo, podremos empezar a ver cómo hacer mejor uso de ellas. La tecnología nos ha dado el mundo; a nosotros corresponde ver lo que podemos aportar y aportaremos a la tecnología”.


Este agotamiento, viene condicionado también por la ansiedad que nos genera la imperiosa necesidad de estar informado, de estar al día, empezándose a producir los primeros casos de trastornos psicológicos. Y es que por ejemplo, Facebook y Twitter provocan estrés, según los británicos. Una encuesta realizada a 2.243 personas por la consultora The Foundation, durante el pasado mes de enero, en la que el 43% de los encuestados considera que las redes sociales “hacen perder el tiempo” y el 56% declara que son “irritantes”.


Y es que la información ya nos viene de muchas formas y miles y miles de fuentes: estructurada, como podrían ser los artículos, capítulos de libros, columnas de periódicos, etc… y desestructurada, a través de Twitter, Facebook y otras redes sociales o emails.


¿Demasiada información?


En un estudio realizado en Berkeley en el 2005, quizá considerado el primer estudio serio y riguroso que intentó llegar a una cifra sobre la cantidad de información que se produce anualmente en el mundo, se llegó a esta cantidad 2 hexabytes por año, 2 x 1018 por año; esta cantidad se produce en cualquier formato, es decir, aquí están incluidas las películas, los vídeos, los papeles que se hacen en las oficinas; están incluidos los libros, todo lo que representan contenidos realizados por una persona o por una máquina, por ejemplo aquí también están incluidos los datos recogidos por satélites meteorológicos, etc. Puede parecer que es poco, pero es una cantidad extraordinaria. 2 hexabytes al año es una cantidad impresionante, si la comparamos con los átomos que hay en el universo podríamos darnos cuenta de que estamos ante una cantidad muy importante.


Por tanto tenemos un punto de partida y tenemos una sociedad que está generando una cantidad de información como nunca había generado. Un ciudadano norteamericano tenía en los años 60, acceso a unas 18 estaciones de radio, 4 canales de televisión, 4.500 títulos de revistas. En el otro lado, en el 2005 –imagínense ahora, seis años después- el equivalente, 18.000 títulos de revistas, 20 millones de sitios en Internet, 2.400 millones de estaciones de radio en Internet.


Enfrentarse a millones de documentos, seleccionados a través de una cuidadosa selección de de palabras clave, descargados desde nuestro buscador o buscadores favoritos, hoy se ha hecho posible gracias al desarrollo masivo de decenas y decenas de software especifico para cada necesidad que nos permiten clasificar, relacionar, cualificar, resumir, etc., antes siquiera de enfrentarnos a la ardua tarea de leer.



Criminólogos, médicos, economistas, ingenieros, químicos, forenses, entre otros, ya saben los resultados de apoyarse en sus investigaciones con software para explorar de forma automática determinados temas. Por ejemplo podemos ver como un equipo de investigación europeo ha desarrollado un nuevo software que detecta rápidamente lo que el científico está buscando y lo utiliza para realizar complejos experimentos de microscopía de manera automática. Tan sólo necesita un pequeño entrenamiento para poder ejecutar el trabajo de todo un equipo de analistas en mucho menos tiempo. Esta nueva aportación reduce en miles de horas el tiempo dedicado a buscar con el microscopio la información, además de lograr una precisión milimétrica a la hora de relacionar comportamientos de las células, imposible de conseguir con el ojo humano.



A pesar de dichas investigaciones, progresos y nuevos desarrollo de software, o del avance de la disciplina a la que denominamos “Inteligencia o Vigilancia Competitiva”, nos continúa costando diferenciar el ‘ruido’ y la basura del saber.


La nueva interpretación del poder de la elección


Pero, ¿verdaderamente la información es poder? Siempre lo ha sido y siempre lo será, pero no tanto el tenerla, sino como he mencionado, el interpretarla y saberla utilizar.


La información es fuente de poder para el individuo, el propio Internet ha desarrollado la capacidad del consumidor para elegir por sí mismo entre múltiples opciones. Desde tiempos antiguos, tener la información justa en el momento oportuno ha significado ‘poder’ y solamente las personas o grupos de personas (nobles, iglesia, y más adelante, empresarios, gobiernos) que se podían permitir financiar ese intercambio de información disfrutaron de ese privilegio.


Es solamente a partir del final del siglo XIX, principios del XX, con la democratización de los medios de comunicación, como las cartas, el telégrafo, y el teléfono, que se fueron armonizando las infraestructuras que dieron lugar a una educación uniforme y global, y a un mejor movimiento de las mercancías y personas.


También el nivel de educación medio fue subiendo a lo largo de los siglos, permitiendo a la sociedad crecer en el plano económico, pero también en ‘agilidad intelectual’.


En esos últimos años, con el nacimiento de Internet, hemos visto disminuir drásticamente el periodo de latencia de la información (el tiempo que transcurre entre la necesidad expresada y su ‘realización’), permitiéndonos alcanzar nuevos niveles de capacidad individual.


En paralelo, hemos notado en las sociedades que más utilizan esas tecnologías, que las estructuras basadas en información privilegiada fueron perdiendo poder, en beneficio del individuo que, educándose con la información liberada, tenía a su alcance medios o servicios que anteriormente le hubieran costado mucho más, tanto en términos financieros como de oportunidad.


Debido a la mayor circulación de la información y a su disponibilidad inmediata, sumada a la educación global de la sociedad, experimentamos en estos años la última evolución de este modelo: una mayor libertad del individuo para tomar decisiones con responsabilidad que le permite expresar su diferencia a través de sus elecciones racionalizadas por la información oportuna.


Pero, esta libertad en la elección, ¿qué consecuencias e inconvenientes está generando?


Pongamos un ejemplo. A diferencia de hace unos quince años, ahora podemos decir que estamos en mercado saturado. Según una estimación, la cantidad de los diferentes tipos de productos y servicios disponibles que hoy se pueden adquirir en el mercado internacional asciende a unos 1010 artículos, lo que supone aproximadamente unos diez billones de productos diferentes que se pueden comprar, de antibióticos a objetivos fotográficos, pasando por servicios de contabilidad y lecturas del horóscopo.


Por lo tanto, la denominada democratización de la información y la posibilidad de que el individuo tenga la oportunidad de hacer sus propias elecciones a la hora de comprar, por ejemplo unas gafas, es cierto, pero el grado de complejidad y de que esté realizando la elección correcta en un tiempo relativamente óptimo no tanto. Estamos hablando de que los motores de búsqueda especializados de Internet, no pueden actualmente llegar a la cobertura de todos los productos de una misma categoría, interpretando así, que el beneficio teórico del poder de decidir, se sustentaría si lo hiciéramos en un tiempo record, aspecto que no es así. La verdadera subversión del consumo consiste en pensarse bien cada compra.


Siguiendo con el ejemplo de las gafas, inicialmente podríamos pensar que gracias a su esfuerzo de documentarse sobre el tema y al tiempo dedicado a la selección, el individuo disminuye en su propio beneficio el importe pagado para un mismo producto/servicio (en este caso, dos veces menos que en una óptica), pero ¿y el coste de oportunidad utilizado?, me refiero que si hemos invertido dos horas y media en la elección de las gafas, que implica la elección de la montura, así como de las diferentes opciones de sus lentes, y teniendo la suerte de disponer a nuestra disposición de una información relativamente adecuada, ¿qué más podríamos haber realizado en dicho periodo de tiempo? En este caso, ¿Cuánto tiempo nos hubiera supuesto realizarlo en una óptica aún sin tener el modelo idóneo y que se ajusta cien por cien a la montura deseada? Cuarenta minutos tal vez. ¿Y el coste? Un 20% más caro, posiblemente.


De aquí y de este ejemplo, que otra de las funciones del Information Shopper o Simplificador, sea la de aquel que haría que nuestra elección y selección de compra sea más fácil. Según y conociendo nuestros patrones de gustos, que fuera una persona que nos enviara las tres opciones más idóneas de gafas –como el que dice viajes, entradas, ropa, experiencias, cambio de coche, etc…, comportando para nosotros una decisión de 5 minutos máximo, y un coste relativamente económico. Toda aquella elección que nos supusiera más de 2 minutos debería ser subcontratada al Information Shopper o Simplifier.


Creo que a estas alturas deberíamos empezar a tomar conciencia de ello, de que esta borrachera de información es el impacto abrumador de lo evidente.



“Pierde una hora por la mañana y la estarás buscando todo el día,” Richard Whately (1787-1863) Arzobispo anglicano y educador británico.

martes, 22 de febrero de 2011

2030



En mi infancia y en uno de los últimos cursos del anteriormente denominado EGB, recuerdo como en la clase de ciencias sociales, nos pusieron una película que nos trasladaba a lo que a nuestro entender era el futuro: 2001, una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Imagino, que en 1968 cuando se rodó la película, Kubrick tenía dicha visión de lo que sucedería treinta y tres años después, más allá de basarse en el libro escrito por su co-guionista Arthur C. Clarke en 1948. A pesar de que fuera en parte ciencia ficción y transcurriera en el espacio, por aquel entonces todos teníamos el nuevo milenio y el año 2000 como un año más semejante al de la película Blade Runner que no al de la realidad actual.


Ahora en cambio, años como el 2030 o el 2045 no me parecen tan lejanos. Posiblemente porque de pequeño uno observa todas las distancias, sean temporales o espaciales, como más lejanas. Ahora realizo los mismos recorridos caminando que hacía con diez o doce años, y los observo con otra perspectiva. Aun con este prisma, y a pesar de la cercanía divisada en el año 2045, me cuesta admitir ciertas predicciones. El pasado día 10 de febrero, en la revista TIME, aparecía un reportaje que llevaba por título: “2045, el año en que el hombre será inmortal”. Parte de este pronóstico, y más allá de su impactante significado a una perspectiva simple de treinta y cuatro años, viene de la predicción realizada por Ray Kurzweil. Para aquellos que no lo conozcan, podríamos decir que Kurzweil, de 63 años, además de ser científico también es músico, empresario, inventor, escritor, experto en la Inteligencia Artificial y eminente futurista. Pero sobretodo, acérrimo apasionado de la vida, del descubrimiento y padre del concepto de Singularidad. De Ray Kurzweil ya mencioné algunos aspectos en junio del 2009 sobre el lanzamiento de Singularity University, casi dos años después, continúa con su mismo planteamiento: defiende con fervor que la denominada convergencia NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno), hará que el hombre, el ser humano, cambié completamente, y que todos los problemas actuales queden completamente cubiertos.


Además de este planteamiento, también ha realizado otras afirmaciones interesantes, como que la energía solar será en poco tiempo el suministrador del 100% de la energía en todo el mundo gracias al crecimiento exponencial de las TIC.


Considera que viviremos en un mundo donde se mezclará lo real y lo virtual y nuestra sangre contendrá linfocitos robóticos, lo que nos permitirá permanecer debajo del agua durante horas, y células artificiales que detectarán el cáncer y curarán el Parkinson.


También ha asegurado que la tecnología, que crecerá mil veces más en diez años y un millón de veces más en veinte años, está volviéndose cada vez más pequeña y está "desapareciendo" a nivel físico, los seres humanos cada vez tenemos más vínculos con el mundo on line y la realidad aumentada alcanzará incluso a los complementos, como las gafas, al punto que llegará un momento en el que viviremos en una mezcla de lo real y lo virtual. En 2020 los ordenadores comenzarán a desaparecer y en 2030 asistiremos a una fusión íntima de la tecnología con nuestro cuerpo y nuestra biología, hasta el punto de que llegaremos a entender mejor nuestro cerebro y sistema nervioso.


Esta inquietud, este espíritu hambriento y a la vez ansiedad le ha llevado a consumir 250 pastillas diarias para llegar vivo al 2030. Según cree, necesita llegar vivo a ese año, ya que para ese entonces podrá transferir su mente a una máquina y convertirse en inmortal, de aquí parte del enunciado de la revista Time.


A diferencia de los rumores que acompañaron la muerte de Walt Disney y la posibilidad de que había sido criopreservado hasta el momento en que los avances científicos pudieran devolverlo a la vida, Kurzweil, más allá de actuar como futurista, actúa como impulsor científico con el fin de que llegue el 2030 y su saber pueda ser almacenado.


A Kurzweil, se le considera uno de los artificies del concepto “transhumanismo”, el uso de la tecnología para mejorar la evolución humana. Aunque la primera vez que se usó el término transhumanismo data de 1957, el significado contemporáneo se desarrolló en la década de 1980, cuando un grupo de científicos, artistas y futuristas establecidos en los Estados Unidos empezó a organizar lo que desde entonces ha crecido hasta constituir el movimiento transhumanista. Los pensadores transhumanistas proponen que los seres humanos se transformen en seres que expandan sus capacidades hasta devenir en posthumanos.

Ray Kirzweil, como transhumanista, cree que en 2030 será posible realizar una transferencia mental o también denominado mind uploading. Este proceso, consiste en realizar una copia de seguridad de toda la información que hay en nuestra mente. Esto permitirá volver a cargarla en otro dispositivo distinto al cerebro, como, por ejemplo un ordenador o el ipad. Algunos de los adeptos, incluso consideran que esto ya será posible entre el 2013 y el 2025.

Tuve la suerte de conocer a Kurkweil en persona en junio del 2009, y me gustó cómo defendió su planteamiento que considera que las personas pronostican siguiendo una inercia errónea de una manera lineal. Tendiendo a creer que todo sucederá al mismo ritmo que hemos conocido en el pasado; razona que somos incapaces de imaginar la progresión geométrica o la que los economistas llaman crecimiento exponencial. No nos entra en la cabeza que las cosas puedan cambiar con tanta rapidez que seamos capaces de reconocerlas.


Hasta este punto, estoy de acuerdo y así se lo manifesté, además, bien es cierto que si todos tuviéramos los pies en la tierra no existiría progreso, por este motivo, necesitamos retos, muchos retos y visiones, aunque algunos demasiado lejanos para conseguir avanzar. Pero pensar que en el 2030, en simplemente diecinueve años podremos descargar nuestro cerebro, nuestro software mental, a cualquier soporte, por muy visionario que me considere no lo acabé de ver con claridad. Posiblemente mi rostro le defraudó, o mejor dicho, mi incredulidad. Si bien es cierto que no era absoluta, pero sí que no observo que sea tan cercano, estimo que posiblemente en cien años lo conseguiremos. Mientras me intenta rebatir con una firmeza y soberbia enorme sus convicciones, mi mente solo hacía que imaginarse a Robin Willians, en la película The final cut, y en su papel del ‘montador’ Alan Hackman, seleccionando fragmentos de la vida de las personas. En su guión, la compañía Zoë Tech se está haciendo de oro gracias al implante Chip Zoë que graba la vida entera de una persona. Justo en el momento de su nacimiento se implanta el chip en el cerebro de los niños y así su vida queda grabada para siempre. Cuando mueres, todo el material de tu vida es montado y editado en lo que se denomina "Rememoria" y durante el funeral, se proyecta en forma de película. Las clases más privilegiadas lo ven como un juguete pero para muchos, los recuerdos deben ser algo temporal y el chip está transformando las relaciones humanas.

¿Se lo imaginan? ¿Se imaginan haciendo un The Very Best sobre nuestros recuerdos, o retrocediendo constantemente una escena de nuestro recuerdo que nos gustó? ¿Se imaginan tomando una cerveza con los amigos en el salón de casa y repasando momentos vividos con ellos? ¿Qué quedará de nuestros momentos íntimos? ¿hasta qué punto afectará a una persona que haya sufrido la muerte de su ser más querido? ¿Querrá ver constantemente los momentos vividos con él, cuál será su verdadera vida, la pasada o el presente? En cambio ¿Imaginemos hasta qué punto el saber podría ser compartido? ¿Qué otras vías de pirateo existirán, el tráfico de historias?

Hay numerosos detractores que critican la corriente transhumanista por considerarla irreal, y argumentan que esta emulación del cerebro nunca podría llegar a funcionar como una auténticamente humana. Aluden también a la vertiente filosófica de la nueva situación, ya que el concepto de identidad quedaría desdibujado.

Diecinueve años tenemos por delante para empezar a dar forma a estas preguntas, junto con posibles leyes de privacidad que surjan entremedio o moralismos que se interpongan en dicho avance, pero ¿verdaderamente estamos hablando de ciencia ficción?

La respuesta la tendremos en los próximos veinte años. Pero mientras tanto, prefiero pensar en otra predicción realizada para el 2030, donde el demografista francés Emmanuel Todd predice que el nivel de alfabetización entre la población del mundo llegará cerca del 100%. Este sí que será un gran hito histórico, ya que en el momento que todo el mundo sabe leer y escribir, ya puede colaborar, compartir, criticar, razonar y tener otra visión del mundo.


“Tendremos el destino que no hayamos merecido,” Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

miércoles, 16 de febrero de 2011

ENTRETENME



El ocio, ya no es el ocio que hemos entendido, interpretado y conocido hasta hace unos años. Se está reinventando y transformando. Sí, es cierto, continuamos pensando en que es una necesidad humana y su satisfacción constituye un requisito indispensable de la calidad de nuestras vidas, pero eso no lo hace inmune a ser transformado.

Si nos pronuncian la palabra, siempre la asociaremos a deportes, espectáculos, turismo, cultura, vivir experiencias, etc… posiblemente estas categorías no estén cambiando del todo –o posiblemente sí, por ejemplo el cine-, pero sí como interactuamos con ellas. ¿Qué será de ellas en los próximos años? ¿Cómo se reconvertirán? ¿Qué inercia viviremos? ¿Qué entenderemos por ocio? Parte de nuestra interpretación de qué entendemos por ocio me gustaría tratarlo en otro post. Ahora, me gustaría centrarme en cómo estamos reinterpretando el denominado ocio digital, por qué creemos que no nos afectará –a corto plazo- y cómo con las cifras y conclusiones que ofreceré espero que cambien de opinión. Posiblemente me haya extendido más de lo normal, pero le recomiendo que a pesar de la ‘pesadez’ del texto, lo lean, ya no por el bien de ustedes, sino del de sus hijos como uno de los principales consumidores.

El ocio nunca ha estado tan al alcance de nuestras manos. La era digital ha difuminado las fronteras espaciales y temporales, permitiéndonos pasar del trabajo al ocio en un solo clic de ratón. Posiblemente, estemos hablando del sector donde más se esté innovando actualmente, donde después de cada año, lo que se ha creado, deja de carecer de sentido y se vuelva obsoleto. Con las nuevas tecnologías, el ocio no está asociado exclusivamente a un instante de nuestro día a día, lo llevamos inyectado en nuestras venas.

Los propios videojuegos ya son un componente de ocio generalizado. Los videojuegos quieren convertir el hogar en un centro de entretenimiento multitarea. Como bien hemos descubierto con la Wii, los videojuegos ya no son cosa –exclusivamente- de niños. El éxito de la Wii reside tanto en su carácter interactivo como en la oportunidad de diversión grupal e intergeneracional, pero esto es sólo el inicio de una gran revolución. La Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, ha preguntado a los ‘jugones’ españoles cómo será el videojuego del futuro: el 90% cree que jugar será una actividad común para todas las edades, y el 80% prevé que los juegos tendrán un fuerte componente social. Alineado con esto, el mercado del entretenimiento móvil evoluciona continuamente para satisfacer las necesidades de los usuarios, hasta el punto que por ejemplo los últimos datos indican que el 40% de los videojuegos en Europa usan sus móviles para jugar.

En este sentido, en estos días se está celebrando en Barcelona el Mobile World Congress, o lo que es lo mismo, 55.000 personas de 200 nacionalidades pensando, buscando y analizando alrededor de lo que algunos entienden como móvil. Y digo algunos, porque el teléfono móvil ha dejado de tener su sentido original: realizar y recibir llamadas. Muestra de ello lo tenemos en el propio iPhone de Apple, donde las llamadas son lo de menos. La prueba también la encontramos en el estudio realizado por Nielsen, donde pone de manifiesto que el 21% de los jóvenes españoles de entre 15 a 24 años acceden habitualmente a Internet desde su teléfono móvil –que se preparen los padres para aquellos que no se han emancipado-, lo que les sitúa por detrás de los jóvenes chinos (73%), estadounidenses (48%) y británicos, rusos e italianos.

Más datos sobre la telefonía móvil: por cada 100 habitantes, existen 120 móviles. La semana pasada la venta de smartphones (teléfonos inteligentes) ya superó la de los ordenadores personales. ABI Research pronostica que el negocio de accesorios de telefonía móvil moverá 50.000 millones de dólares en 2015 (si lo paramos a mirar tampoco es tanto comparado con el patrimonio de la familia del ex presidente egipcio Hosni Mubarak, que según la ABC que podría estar entre los 29.000 y 51.000 millones de euros-)

Continuando al hilo de la revolución de los videojuegos, el propio Mobile World Congress ha dado mayor protagonismo estos días a la telefonía móvil 3D (claramente orientada a jugar) y al modelo de PlayStation Phone, un híbrido entre consola portátil de videojuegos y teléfono móvil.


Por lo tanto, dos conclusiones iniciales que podríamos extraer de esta primera lectura:

- La primera en forma de consejo, abra una tienda de telefonía móvil (¿ha visto alguna que esté vacía? Yo no, y deduzco que usted tampoco.)
- La segunda, y fuera bromas. Deberemos seguir muy de cerca a lo que hasta ahora conocíamos como ‘videojuegos’ –ya están más cerca de la experimentación, sensación, emoción, superación y colaboración que de otra cosa-.

Sin llegar a pensar que nuestra vida se llegará a convertir en el anuncio del procesador de segunda generación de Intel –recomiendo su rápida visión-, si estamos muy lejos de aquel ordenador Spectrum o el joystick. Ahora estamos hablando de que la industria del videojuego mueve 48.000 millones de euros anuales, que comparado con los 8.000 de la industria del cine nos hacen ver la dimensión y el futuro que viene. J.G. Ballard ya lo decía, “el futuro que me interesa son los próximos cinco minutos”, y a ellos son a los que tenemos que atender. Según DEV, la organización española que aglutina a las empresas creadoras de videojuegos, el consumo de este tipo de ocio en 2009 supuso el 53% del mercado de entretenimiento audiovisual, por encima de la taquilla de cine (29%), el DVD (10%) y la música (8%).


Obviamente, la afirmación de que el Ocio se está reinventando, no la podemos centrar exclusivamente en los videojuegos, pero lo que sí es cierto es que el consumidor buscará soluciones para entretenerse en todo momento y en cualquier lugar, desde el rato de espera del autobús hasta los momentos de ocio en casa, y no es que lo digo yo, sino la Fundación Creafutur después de entrevistar a 7.000 personas y expertos.


Nuestra propia manera de entretenernos con el televisor ha cambiado y cambiará aún más. Podríamos decir que otra tecnología ganará terreno al televisor. Los ordenadores, y en especial los móviles y dispositivos como tabletas y pantallas táctiles tipo iPad, serán una forma muy extendida de ver la tele, algunos dicen que mayoritaria. Por tanto, ver televisión será un hábito cada vez menos vinculado al salón y más a la parada del autobús o al parque.

Muy lejos queda la imagen de los quince hermanos viendo en la ventana del vecino su programa favorito en la película La gran familia de Fernando Palacios. Cada vez estamos más cerca de tener una visión personalizada de la televisión, cada uno verá lo que quiera y a la hora que quiera. Ver la tele pasará a ser un hábito menos familiar y más individual.

La banda ancha actual nos permitirá en el televisor –o mejor dicho, ya nos permite- ver y seleccionar a la carta nuestras series favoritas, realizar las búsquedas correspondientes en google, ver vídeos de YouTube, chatear, interactuar a través de las redes sociales, recomendar una serie, etc… Sony y Google ya se han puesto en ello. La publicidad nunca tendrá mayor sentido ya que podrá ser detectado el comportamiento de telespectador, por lo tanto, según sus búsquedas, compras de programas, etc... podremos hablar de una verdadera publicidad personalizada. Sin perder el hilo de la televisión, y como comentaba Félix Badia, subdirector de ES, el suplemento de La Vanguardia, “la televisión convencional, gratuita y masiva, pasará a tener un papel secundario, prácticamente limitado a las transmisiones en directo de grandes acontecimientos, mientras que otros canales de distribución de contenidos, como internet, ganarán importancia.”


Unido a este último punto y en otro estudio de la Fundación CreaFutur, donde se ofrece una perspectiva de cómo será el joven consumidor del periodo 2015-2020, se deduce que los jóvenes del futuro pasarán la mayor parte de su tiempo en casa y se relacionarán a través de las redes sociales. Por lo tanto, podemos denominar que otro tipo emergente de Ocio se llamará ‘Conseguir amigos’. Posiblemente, ya podemos asignar ocio a la palabra Facebook, o a la inversa. Estamos hablando de un ocio orientado a la búsqueda de nuevos amigos entre sus iguales que llevará al desarrollo de guetos que mantengan sus gustos autóctonos, la integración en los espacios y ofertas de ocio comunitarias.


Ante este abismo de datos, cifras, proyecciones de futuro y fuentes de optimismo para algunos, frente a esta revolución digital que nos viene encima ¿Qué consecuencias se están generando? ¿Dónde nos llevará este éxtasis de ocio?


Bueno, diría que llegados a este punto podríamos hacer tres reflexiones:


En primer lugar, podríamos decir que hasta aquí somos ‘geniales’, tenemos la tecnología y los medios, etc.. y aunque el ocio es un componente esencial para nuestras vidas, me pregunto de donde sacaremos tanto tiempo para él. Y otra pregunta, si estamos jugando en el autobús, en el parque, en el coche, etc… ¿nos quedará ‘batería’ –en todos los sentidos- para jugar en casa? Después, ¿verdaderamente dispondremos de tanto tiempo libre? ¿Estamos hablando de entretenimiento o la asfixia por entretenernos? Diría que el ocio posiblemente cobre cada vez más vida por el vacío y herida dejada por la crisis, convirtiéndose en la gran evasiva para olvidar. Cada vez desearemos un ocio menos espaciado en el tiempo pero más intenso, pero de ahí al ocio permanente todavía queda mucha distancia.


En segundo lugar y una consecuencia bastante crítica. Me gustaría dar buenas noticias y decir que está capacidad de multitarea nos llevaría a decir ‘Sí’ a la inteligencia colectiva y múltiple, pero creo que estamos más cerca de sufrir una gran disfunción en nuestra capacidad de concentración, o mejor dicho, estamos sufriendo una distracción constante derivada de nuestra existencia digital. Nicholas Carr, uno de los grandes pensadores en esta era digital, se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos –como este- y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien como él licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mirando Facebook, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico, ponemos un link, y ahora, mientras jugamos.


Carr realiza una llamada de atención respecto a lo que está en juego: “el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet y otros elementos, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información”.


En tercer lugar, me pregunto si llegaremos a saber diferenciar cuando jugar de forma social y colectiva y cuando hacerlo de manera individual, ¿en qué nos convertiremos? Si tendremos posibilidad de ‘ociarnos’ y jugar en cualquier lugar, ¿perderemos la posibilidad de jugar en grupo, con nuestro entorno, o seremos más egoístas o tal vez más competitivos? ¿Asociaremos como la única antítesis del aburrimiento el videojuego?


El propio J.G. Ballard decía que “el futuro será aburrido”, no lo creo. Alternativas de ocio tendremos muchas, pero como dice Manuel Cuenca, director del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, “aunque las tecnologías formarán parte de nuestro ocio del futuro, no lo olvidemos, la clave de la vivencia de ocio está más allá de los objetos, está en nosotros mismos.” Sabia afirmación. Diría que la clave estará en hacer del ocio un ocio inteligente y responsable. No me preocupan los recursos, ahora me preocupa el uso de dichos recursos. Deberemos diferenciar y evitar entrar en la inercia de quién decide por nosotros en qué nos entretenemos, otra cosa será en qué deciden los principales actores como Apple, Sony o Nintendo en qué quieren que nos entretengamos. Nosotros tendremos que decidir si queremos ser una oveja fuera del rebaño. ¿Está preparado?


“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos,” William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

martes, 8 de febrero de 2011

INDIFERENCIA




  • “Ciudad Juárez ya sobrepasa los 2.000 asesinatos en 2010”, 1 de septiembre 2010
    "Bomba en Kabul provoca la muerte de más de ocho personas”, 28 de enero 2011

  • “Lluvias e inundaciones causan 123 muertos en Africa meridional Johannesburgo”, 3 de febrero 2011

  • “Un total de 80 policías afganos murieron en enero por ataques de insurgentes, lo que supone un aumento del 21 % con respecto al mes anterior”, 6 de febrero 2011

  • “Cuatro muertos en Túnez por disparos de la policía en una manifestación”, 7 de febrero 2011

  • “Una disputa entre Tailandia y Camboya por el templo Preah Vihear acaba con la vida de cinco personas”, 7 de febrero 2011

  • “La organización Afghanistan Rights Monitor publicó un comunicado de prensa en el que se señala que entre enero y diciembre del 2010, 2,421 civiles afganos perdieron la vida como resultado de la violencia armada, mientras que 3,270 resultaron heridos.”

  • “África tiene la tasa más alta de mortalidad, con 118 de cada mil niños que mueren antes de su primer año de vida. “

  • “ Dos niños africanos mueren cada minuto de malaria.”

  • “África tiene la tasa más alta de mortalidad, con 118 de cada mil niños que mueren antes de su primer año de vida. “

  • “Sudeste asiático: más de 15 millones de niños trabaja en forma esclavizada, y 500.000 son forzados a la prostitución.”

  • “Aproximadamente 17 por ciento de la fuerza laboral de África está constituida por niños.”

  • “19.000 niños mueren cada día de enfermedades curables.”

  • “El promedio en África es de 400 muertes por cada 100.000 nacimientos vivos; en países industrializados, de 20 por cada 100.000; y en países en vías de desarrollo, de 440 por 100.000”

  • “La meningitis ha causado más de 1.900 muertos desde principios del 2010 en el área del África subsahariana conocida como el “cinturón de la meningitis”


Muchas de estas cifras, han pasado completamente desapercibidas por nosotros. Las leamos en el New York Times, El País, La Vanguardia, The Times, Le Figaro o Der Spiegel. Primero, porque pocas veces se encuentran en las páginas principales, y segundo, porque nuestra mente, en la mayoría de casos, se ha acostumbrado a la indiferencia, a observar el escrito pero no el sentido. Se ha habituado a desviar la mirada hacia temas más triviales. Nuevamente, reitero, la Inercia queda presente y latente.


¿Nos hemos acostumbrado a la indiferencia? ¿En qué nos hemos convertido?


Observamos las muertes de Kabul como un espacio publicitario menos de un diario o minutos mal gastados de un informativo televisivo, los anuncios de UNICEF como una entidad que se anuncia en la camiseta del F.C. Barcelona y las ONGs como un paso transitorio por nuestra visión ocular, y no me refiero exclusivamente al término solidaridad. Tal vez porque no tenemos ningún amigo afgano, de aquí la indiferencia. O posiblemente, porque ningún ‘amigo’ africano o afgano nos ha pedido ‘añadirse como amigo’ a través de las redes sociales.


En cambio, no nos cuesta nada desviar la atención y obtener un mayor sentimiento de dolor cuando observamos una matanza en un instituto de EE.UU, o como sucedió el pasado nueve de enero en Tucson, Arizona, donde un joven disparó de forma indiscriminada contra un acto político de la congresista Gabriella Giffords, y mató a seis personas y hiriendo a varias más.


Los medios de comunicación abrieron la mayoría de los informativos, americanos o europeos, con la noticia, y continuaron durante cuatro días más con un seguimiento extenso y especial. Los medios escritos, divulgando que todo EE.UU se encontraba conmocionado, destinaron parte de sus portadas a la noticia. Daniel Hernández, becario hispano que salvó la vida de Gabrielle Giffords, se convirtió en todo un héroe.


¿Somos tan tremendamente influenciables?

La verdad es que si, recuerdo entre otros el libro “Storytelling: la máquina de fabricar historias y formatear las mentes” escrito por Christian Salmon, escritor y fundador del Parlamento Internacional de Escritores. Su mérito radica como dice Miguel Roig, Director Creativo Ejecutivo de Saatchi & Saatchi, “en esclarecer el sentido de las historias que nos cuentan y arrojar luz sobre un gran malentendido: nosotros no construimos las historias, o mejor, no somos autores de su sentido.”


No quiero cuestionar si seis personas norteamericanas valen más que seis vidas afganas, pero tal vez los medios sí que nos lo hacen ver, o al menos, se posicionan. Nunca me hubiera imaginado que diferenciaríamos entre tipos de horrores.


En la edición de ayer del Herald Tribune, puedo leer como el astronauta Mark Kelly, piloto y capitán de la Armada, además de marido de la congresista Gabriella Giffords, herida de gravedad en el tiroteo de Arizona y con daños celebrares, comentaba en una rueda de prensa previa al último vuelo del transbordador Endeavour a realizar en abril, sus habilidades para concentrarse:


"Pasar por alto lo que esté sucediendo en tu vida personal y simplemente enfócate en tu misión. Recibimos mucha práctica para hacer eso. Lo he estado haciendo durante 24 años. La palabra clave aquí es ser capaz de 'compartimentalizar' las cosas ", afirmó.


“Poner a un lado problemas y sentimientos en pequeñas cajas y centrarse en la tarea difícil en turno —"compartimentalizar", o dividir en compartimentos-. La mayoría de la gente divide los asuntos en compartimentos todo el tiempo a una escala menor. Sin embargo, algunas personas son naturalmente mejores que otras en la capacidad de hacer a un lado sus sentimientos, o pueden aprender cómo mejorar al respecto,” agregó.


Me gustaría haber visto como el astronauta Mark Kelly se hubiera tomado que la ciudadanía ‘compartimentalizara’ sus sentimientos. Que los medios de comunicación hubieran hecho caso prácticamente omiso de la noticia de la matanza de Arizona, o que simplemente la hubieran desplazado a la página veinte de cualquier diario mundial, sin un seguimiento televisivo o que su mujer hubiera sido una paciente más en el hospital.


Aún así, lo que sí es cierto, es que soy el primer indiferente, yo soy el primer cobarde, yo soy el primer desentendido.


“Los hechos no dejan de existir porque se les ignore,” Aldous Leonard Huxley (1894 – 1963), fue un escritor anarquista inglés que emigró a los Estados Unidos. Miembro de la reconocida familia de intelectuales

martes, 1 de febrero de 2011

ÉL




Podríamos decir que tenemos dos tipos de categorías o perfiles, aquel elegido por sus superiores, o aquel que él mismo se otorgó superior. Los primeros han perdido la noción de quién es su superior; la ciudadanía. Los segundos, no entienden de superiores.


Él al igual que Ella (ver post anterior), es un claro ejemplo de inercia. Él ha encontrado en Ella excusa, y Ella ha sido parcialmente consecuencia de la ineficiencia de Él.


Él siempre habla de ideas, promesas, pero dudo mucho que conozca el significado de ambas. Cuando llegan a ser ellos, a convertirse en Él, cuando asciende, se dejan parte del sentido común, y obvian por completo a qué y a quién se deben (o deberían), bueno sí: al poder. A nosotros, nos han adiestrado para esperar más sus mentiras que sus verdades. Muchos de ellos crecen debido a ser el más mediocre, oportunista o el más carismático, y no el más adecuado.


Él, desgraciadamente, llega un momento que se considera insustituible, divino y único, todo ello dentro de la ceguera que le invade. Vomita y balbucea palabras sin sentido, no mensajes, articula y profundiza en su labor comunicativa, evadiendo que no es cuestión de forma, sino de contenido.


Al ser elegido, Él y su capacidad de escucha quedan anulados. El vivir tan idolatrado hace que su capacidad auditiva vaya reduciéndose poco a poco, no oye, ni escucha. Piensa en él y solo él, aunque quiere hacernos creer que convive como nosotros y por nosotros. Él cree que lucha por la causa, y es cierto, lo hace, pero por su causa.


La persuasión, que antes era su arma, se ha convertido en su propia caricatura. Está cada vez más cerca de ser un cómico que un ensayista o estadista. Él junto a ‘ellos’ se han convertido en maestros del despiste, haciendo que la opinión se derive a otros frentes, distrayendo los frentes preocupantes que de verdad importan, con el objetivo de no ofrecer explicaciones.


Viven más preocupados y obsesionados por cómo crece su contrario a cómo puede crecer él y los suyos, por lo tanto, la mayoría acaban convirtiéndose en miopes. Mientras, nosotros, esos que dependemos indirectamente de ellos y de su visión, aumentamos nuestro cinismo y desconfianza absoluta hacia ellos. Cada vez los observamos más como una figura que ocupa un espacio parcial e intrascendente en nuestras vidas y que ‘roba’ parte del espacio televisivo y del mundo publicitario, en lugar de observarlo como representante de nuestras ideas políticas. Simplemente eso, un ente que debe estar, pero que cada vez va más en detrimento, y que su posible semejanza con nosotros dista mucho de la realidad y de lo que esperamos de ellos. Me asusta pensar que opinión sobre ellos se formularán las generaciones venideras.


Él, junto a los ‘otros’, están por todas partes: Venezuela, Italia, Egipto, Perú, China o incluso España.


Él, para nuestra preocupación, se autodenomina POLÍTICO.


Me gustaría denominarlo estadista, pero me es imposible, o al menos en la mayoría de ellos. Lo cierto es que necesitamos estadistas, y no políticos. Necesitamos hombres de estado, entendiéndolos como políticos que tienen la capacidad comprensiva de los aspectos más significativos de las variables política, económica, social, cultural, ambiental y de la manera como deben dirigirse las relaciones internacionales, en el mundo contemporáneo. Deben ser nuestros embajadores de la creación, no de la destrucción. Deben promover el saber y la evolución, no la comprensión. Deben ver al ciudadano como su 'cliente', su único cliente, y por lo tanto mimarlo y verdaderamente preocuparse por sus necesidades y su futuro.


Nacionalismo, liberalismo, anarquismo, socialismo o progresistas, evolucionistas, colactivistas, totalistas, individualistas, etc.. sea cual sea la forma, Él es prácticamente igual.

Oh, bendita profesión la del político y su poder, ¡no entienden que están viviendo el mejor momento de la historia para serlo!. En un tiempo donde su discurso puede llegar a prácticamente cualquier rincón del mundo, donde con un simple clic pueden llegar a más de 5000 millones de personas –contemplando 1000 millones que no disponen de medios tecnológicos o TV-, obvian con mayor facilidad la palabra. ¿Qué sería de Pericles con este potencial? ¿O de Temístocles? ¿o de Gandhi, Martin Luther King o JFK? ¿o del propio Churchill?


Veo la masa de este país, España, más quieta que inquieta, con la inercia negativa que nunca había observado y a la vez con la inmovilidad intacta, aún con la enorme capacidad de manifestiación que ofrece un estado democrático. Continuamos hablando de Ella y pendiente de que un nuevo gobierno sea la solución, vista al futuro para continuar sufriendo del pasado. Los votamos sin que la mayoría lean el programa de sus propósitos, simplemente por eso, por la inercia. El voto actual es inercia, no conciencia. Ya no es carisma, devoción o creencia política.


Y por el contrario, observo a Egipto, a su pueblo, a su masa, más inquieta que quieta, a pesar del régimen autoritario y sus amenazas, pero en cambio, veo también un triunfo cercano, muy cercano, cuestión de horas. Tal vez Ortega y Gasset vea ahora su obra La Rebelión de las masas acertada y puesta en práctica. Sus reflexiones premonitorias han estado ahí, pendientes de ser sembradas, y nada mejor que el HAMBRE (y no hablo de espíritu hambriento, hablo de hambre en todos los sentidos) para promoverlas, y una nueva generación de jóvenes que no entiende de dictaduras, ni del comportamiento de inercia de las masas. Internet se ha encargado de ello. Es posible, que a corto plazo, Elias Canetti, premio Nobel de Literatura tenga que revisar Masa y Poder.

Una pequeña muestra de esperanza para dictaduras venideras, o dictaduras ‘ocultas’, Zimbabwe, Libia, Guinea Ecuatorial, Somalia, Sudan, Túnez, Marruecos, Yemen, Arabia Saudí, Jordania (empieza a ceder) y un largo etcétera ¿es tal vez el principio del fin? Me gustaría, pero también para redefinir los estados democráticos, qué significa ser político y que mayo del 68 no queda tan lejos si no atendemos al sentido común, y ahí, Sr. Político, espero mucho de usted.

Mientras tanto, y en espera de ‘estos grandes cambios’, ayer noche pude volver a gozar de la excelente interpretación realizada por Forest Whitaker, en la película El último Rey de Escocia (the last King of Scotland).


Pienso en el dictador ugandés que interpreta Forest Whitaker: Idi Amin. Pienso en su poder, su historia y su desenlace. Tuvo cinco mujeres y de 20 a 25 hijos, supuestamente era analfabeto. Apoyado por el ejército, estableció un régimen de terror y una política genocida que llevó a la muerte a más de 300.000 ugandeses. Inició una guerra civil encubierta y se hizo famoso en el mundo por sus excentricidades y su crueldad. En 1979 fue derrocado por una fuerza de invasión procedente de Tanzania apoyada por disidentes ugandeses, casi 25 años después, murió en su refugio de Arabia Saudí, impune a todo delito. El resultado de su mandato fue la creación de una de las peores dictaduras del siglo XX.


También pienso a su vez, en el personaje de ficción que aparece en la película, su médico personal. Nicholas Garrigan (protagonizado por James McAvoy) representa a un joven escocés que desea ver mundo. Después de diversos sucesos y de descubrir realmente quien era Idi Amin, logra huir cogiendo un avión donde iban rehenes que estaban en Uganda. Tras enterarse de la fuga de Nicholas, Amin acude al aeropuerto donde se entera de que el avión ya ha despegado. Me quedo con este despegue, el que acaba de empezar desde hoy en el nuevo Egipto, uno de los países más maravillosos e intrigantes del mundo, y de cómo, tarde o temprano la nueva sociedad no dejará paso a nuevos Mubaraks.

“Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre." Platón (ca. 428 a. C./427 a. C. – 347 a. C.) filósofo griego y de nombre original Aristocles.